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MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas

Sanidad de un sordo-tartamudo


           Este evento milagroso se encuentra narrado en el Evangelio de San Marcos.


Enfermedad: Sordera y tartamudez simultáneamente.

Libro de Registro: San Marcos 7:31-37.

            Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis.  Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.  Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: sé abierto.  Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.  Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.  Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.

Lugar y Fecha:


            Gerasa, de Decápolis (Schnackenburg, 1973: 196.  Tomo I); Primavera del año 29 D.C. (Thomson, s.f.: 303).  Gerasa era una ciudad que pertenecía a la región de Decápolis.  Situada aproximadamente a 50 kilómetros de la costa del mar de Galilea, hacia el Surdeste  (Barclay, 1973: 335.  Volumen 1).  Los habitantes de esta ciudad alcanzaron un alto nivel cultural en la época helénica (Nelson, 1977: 157).  En esta ocasión, Jesús estaba visitando por segunda vez esta región gentil.  Unos días atrás, había sanado a dos endemoniados en las cercanías de la ciudad de Gadara.  Pero ahora, estaba realizando un retiro con sus discípulos.
Identificación: Un hombre sordo-tartamudo de Gerasa.

Descripción de la Enfermedad:

            Este hombre padecía de la enfermedad de sordera y tartamudez.  No podía oír con ninguno de sus oídos y tampoco podía hablar.  Algunos consideran que estos defectos, en este caso, se debían a dos factores básicamente: Primero, Es posible que este hombre haya sido víctima de alguna infección grave en el oído me-dio e interno y que, por falta de un tratamiento médico adecuado, lo dejara sordo.  Segundo, Debido al tratamiento que el Doctor Jesucristo le aplicó, luego de utilizar su otoscopio visual, pareciera que el problema de sordera se debía a cerumen impactado que había tapado la cavidad del meato acústico externo, muy cerca de la membrana del tímpano, obstruyendo así el paso del sonido del oído medio e interno.

            Ahora bien, esta sordera era la causa de su tartamudez.  Como no podía oír normalmente la pronunciación de las palabras, tampoco podía hablar (Barclay, 1974: 194.  Volumen 3).  En este caso, los pliegues vestibulares y vocales (cuerdas vocales) funcionaban con normalidad para emitir sonido.  No obstante, los músculos que movilizan la lengua estaban paralizados parcialmente.  La lengua se movía con dificultad y no tenía la agilidad suficiente para articular.  De modo que, el hombre no podía oír, ni hablar bien.

Circunstancia del Evento:

            De acuerdo con Trenchard, el Doctor Jesucristo estaba volviendo de su breve excursión por la tierra gentil de Fenicia, en donde había tenido lugar la curación de la hija de la mujer sirofenicia.  Cruzó, sin duda, la sierra del Líbano, y siguiendo luego el curso del alto Jordán llegó a la región de Decápolis (Trenchard, 1971: 91) que, a su vez, era otra región gentil.  Llegó a la ciudad de Gerasa.  Una vez hospedados en la ciudad, unos judíos le llevaron a un sordo-tartamudo (Schnackenburg, 1973: 196.  Tomo I), para que lo curara.  Había mucha gente reunida, pero había más gentiles que judíos.  Nuestro Médico Divino contempló a su paciente y se compadeció de él.  Con una ternura indecible, lo tomó de la mano y lo retiró de la "presencia del pueblo y se esfuerza por curarle con unos gestos perfectamente comprensibles para la gente de aquella época" (Ibid, 1973: 214-215.  Tomo I).  La forma como el Doctor Jesucristo procedió en el tratamiento del sordo-tartamudo, ha originado una diversidad de opiniones entre los eruditos.  Por ejemplo: unos dicen que, una vez que Jesús y el paciente están solos, fuera de la ciudad, El hace uso del lenguaje de Comunicación Total (por signos o mímicas), para dialogar con él.  Otros dicen, que El quería que el sordo-tartamudo le expresara su deseo, que  estuviera consciente de su necesidad por sí mismo y para activar su fe.  Así que, una vez que Jesús ve que él confía en Su poder sanador, procede a curarlo.

Ejecución de la Sanidad:

  1. Fórmula utilizada: Efata, es decir: sé abierto (v. 34).
  2. Efectividad de la sanidad: "Jesús toma la miseria humana muy a pecho: introduce sus dedos en los oídos del sordo y le toca la lengua con su saliva" (Ibid, 1973: 197.  Tomo I).  Mojó la "lengua seca del hombre con la saliva de su propia boca, como si con esto aceitara el órgano inútil para facilitar su movimiento libre" (Jamieson, Fausset, Brown, 1973: 106.  Tomo II).  Acto seguido, elevó su vista al cielo, acompañado de una oración de gratitud a su Padre Celestial.  Luego de haber agradecido a su Padre y de haber tenido su consentimiento, sanó a aquel hombre instantáneamente con la Palabra "Efata".  Sin embargo, Adam Clarke no está de acuerdo con la narración, tal como figura en San Marcos y prefiere parafrasearlo de la siguiente manera:

            Y Jesús lo tomó aparte de la gente y (el sordo) metió los dedos en sus orejas, para indicarle a Cristo que estaban tan obstruidas que no podía oír; y escupiendo, para que no quedara en su boca nada desagradable cuando Cristo le mirara la lengua, se la tocó con el fin de indicar al Señor, que estaba imposibilitado de hablar; y levantando los ojos al cielo, para implorar ayuda de arriba, gimió, desesperado por su condición e implorando ayuda de esa manera.  Porque al no poder hablar, sólo gimió, levantando los ojos al cielo, expresando por medio de estos ademanes, tan bien como le era posible, su afligida situación y deseo de ser liberado.  Entonces Jesús, teniendo compasión de él, dijo: sé abierto.  Al momento fueron abiertos sus oídos; de modo que ahora podía escuchar claramente; el impedimento de la lengua le fue quitado y habló con corrección (Clarke, 1974: 93-94.  Tomo III).

No obstante, "Marcos nos da la descripción de los medios materiales que Jesús usó para estimular la fe del hombre" (Earle, 1982: 161).  Y esto, era común en aquella época.

  1. El precio de la sanidad: Jesús pide al hombre sanado y a la multitud presente, que no divulguen nada sobre el acontecimiento.  Empero, nadie puede dejar de contar las obras maravillosas como estas.  "Antes (en Gadara) habían rogado al Señor que saliera de sus términos, pero ahora, después del testimonio de LEGION y su compañero ex-endemoniado de Gerasa, y la manifestación del poder del Señor en el caso del sordo-tartamudo, exclaman: ¡Bien lo ha hecho todo!  ¡Hace a los sordos oír, y a los mudos hablar!" (Trenchard, 1971: 93).  Además, la excitación llegó a ser tan intensa que, Jesús tuvo que retirarse y refugiarse en el desierto para orar (Robertson, 1966: 84).

Aplicación Espiritual:


            De este caso, aprendemos lo siguiente:

    • Que las dolencias que deforman la creación de Dios, quedan eliminadas y vuelve a brillar el esplendor original de la creación, cuando El las restablece.  Es un signo de la creación nueva que Dios realizará algún día.  La curación se verificó aparte, fuera de la gente.  Jesús jamás buscó el sensacionalismo y el aplauso de los hombres como los taumaturgos helenistas (Schnackenburg, 1973: 197-198.  Tomo I).
    • "La mudez sigue a la sordera.  Hasta que uno haya oído la Palabra de Dios no tiene nada significativo para hablar.  Si nuestros oídos son abiertos para escuchar el mensaje del Señor, nuestras lenguas seguramente se soltarán en alabanza, oración y testimonio" (Sanner, 1983: 340.  Tomo 6).

    MSc. Rony Cuxum Ruiz
    Director de Registro
    Catedrático
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