
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas
Sanidad de un mudo que recupera el habla
Este relato figura únicamente en el Evangelio de San Mateo.
Enfermedad: Mudez.
Libro de Registro: San Mateo 9:32-34.
Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: nunca se ha visto cosa semejante en Israel. Pero los fariseos decían: por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
Lugar y Fecha: Capernaum, de Galilea; Otoño del año 28 D.C. (Thomson, s.f.: 283).
Identificación: un hombre mudo de Capernaum.
Descripción de la Enfermedad:
La mudez es la carencia del habla, que puede darse como resultado de varios factores, tales como: a) La inactividad de los músculos que mueven la lengua. En este caso, el sonido emitido por los pliegues vocales (cuerdas vocales) es audible, pero no se produce articulación alguna. b) La inactividad de los músculos que hacen funcionar los pliegues vestibulares y vocales, evitando así su tensión y relajamiento. En este otro caso, no se produce emisión de sonido, aunque la lengua funcione normalmente (Tórtora, Anagnostakos, 1977: 434-435). Se sugiere que esta segunda apreciación es la que más se relaciona con el caso de nuestro estudio, ya que, sólo podía comunicarse con señas y gestos.
Circunstancia del Evento:
El Doctor Jesucristo había sanado recientemente a los dos ciegos gadarenos. En este caso, no es claro si Jesús estaba saliendo de la casa de la suegra de Pedro, o de la sinagoga, o si cuando El y sus discípulos estaban a punto de salir de Capernaum para algún retiro. Debido a la fama que Cristo había adquirido, los fariseos, buscaban afanosamente ocasión para acabar con El, pero siempre habían caído doblegados ante la majestad, santidad y justicia del Médico Divino.
En esta ocasión, le presentan a un hombre mudo para que le restableciera el habla. Este es precisamente uno de los momentos que también San Lucas (11:14-23) trata, el cual dio lugar para que los fariseos lo usaran como pretexto para acusar falsamente al Doctor Jesucristo, diciendo que su poder sanador no procedía de Dios sino de Satanás (Bonnet, Schroeder, 1974: 162. Tomo 1; Cf. Robertson, 1966: 53, 104). Las mismas acusaciones blasfemas se le habían hecho en Judea y Perea. Este hombre era completamente mudo. No obstante, su mudez, realmente no se debía a sus defectos físicos, sino a la cualidad y característica de un demonio que se había posesionado de él. El demonio era mudo y al entrar en él le había desactivado el habla, como manifestación de su presencia (Earle, 1983: 106. Tomo 6). "Satanás estaba interesado en ocultar sus influencias bajo la apariencia de desórdenes naturales" (Clarke, 1974: 26. Tomo III).
Una vez más, vemos que hay personas generosas y dispuestas a velar por el bien de los que están en desgracia: estos "le traje-ron un mudo, endemoniado" (v. 32). "El propósito principal era el efectuar la restauración instantánea de las facultades naturales" (Jamieson, Fausset, Brown, 1973: 49. Tomo II).
Ejecución de la Sanidad:
- Fórmula utilizada: ninguna específicamente.
- Efectividad de la sanidad: El Evangelio dice: "y echado fuera el demonio, el mudo habló" (v. 33). Su curación coincidió con la expulsión del demonio. Una vez que el demonio mudo fue echado de su vida por el poder sanador del Doctor Jesucristo, el hombre quedó completamente sano desde aquella hora.
- El precio de la sanidad: Jesús no le ordenó ni le solicitó nada a este hombre que había sanado. Sin embargo, este hombre testificó con gratitud de la obra que Jesús hizo en su vida, al igual que los otros sanados.
Aplicación Espiritual:
De este caso, aprendemos varias cosas:
- Los fariseos "tenían demasiados prejuicios para poder ver. Sus ojos estaban tan enceguecidos con sus propias ideas y prejuicios que no podían ver en Jesucristo la operación de la verdad y el poder de Dios" (Barclay, 1973: 369. Volumen 1).
- De acuerdo al grado espiritual que tengamos con Dios, así reaccionaremos a una verdad espiritual. En este caso, por ejemplo: "la actitud de la multitud era de sorpresa y maravilla. La actitud de los fariseos era de violento odio" (Ibid, 1973: 368. Volumen 1).
- La persona que niega la autenticidad de un acontecimiento espiritual que procede de Dios, muestra que está de parte del espíritu maligno (Trilling, 1970: 264. Tomo I).
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas

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