
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas
Sanidad de la suegra de Pedro.
La narración de este acontecimiento de curación está expuesta en los Evangelios Sinópticos. En nuestro estudio tomaremos la cita de San Marcos.
Enfermedad: Malaria (paludismo) (Barclay, 1973: 323. Volumen 1).
Libro de Registro: San Marcos 1:29-31.
Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. Entonces El se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.
Lugar y Fecha:
Capernaum, de Galilea; invierno del año 28 D.C. (Thomson, s.f.: 190). Capernaum significa: pueblo de Nahum. Lugar donde se recaudaban los impuestos y donde vivía un alto oficial del gobierno romano. Era una ciudad situada al margen Noroccidental del mar de Galilea. Allí fue la sede principal desde donde Jesucristo desarrolló su actividad ministerial entre unos 18 a 20 meses (Tidwell, 1969: 35).
Identificación: La suegra de Pedro.
Descripción de la Enfermedad:
La malaria se caracteriza por fiebre, escalofríos y sudor, cefalalgia, ictericia, trastornos en la coagulación, shock, insuficiencia renal, encefalitis aguda y coma, descontrol nervioso, desorientación y delirio. Esta enfermedad se transmite por una hembra anofelina (mosquito) infectante. Inyecta el parásito en el organismo humano cada vez que el insecto se alimenta de sangre. La malaria (paludismo) sigue siendo una causa frecuente de morbilidad y mortalidad en todo el mundo (Benenson, 1978: 223; Cf. Beeson, McDermott, 1977: 555. Tomo I). En Palestina era común dos clases más de fiebres: a) la Fiebre de Malta, que se caracterizaba por una "gran debilidad, anemia y una declinación general de las energías que después de muchos años de sufrimiento, podía terminar con la muerte del enfermo; b) la Fiebre Intermitente, semejante a la fiebre que produce la Tifoidea” (Barclay, 1973: 323. Volumen 1).
Circunstancia del Evento:
Era un sábado. Jesús había estado en el servicio o culto en la sinagoga. Después de esto, al medio día, fueron a la casa de la suegra de Pedro para disfrutar la comida especial preparada para ese día. "Según la costumbre judía, la principal comida durante el sabat se celebraba inmediatamente después de la reunión en la sinagoga, a la hora sexta, o sea a las doce del día" (Barclay, 1974: 47. Volumen 3). Al llegar a la casa, le contaron que la suegra de Pedro estaba postrada en cama y que adolecía de malaria. A pesar de que El estaba cansado y con hambre, aunque lo único que deseaba era descansar, tuvo compasión y procedió a curarla.
Ejecución de la Sanidad:
- Fórmula utilizada: Ninguna específicamente.
- Efectividad de la sanidad: como la malaria era una enfermedad común en Palestina, los médicos y curanderos se habían preocupado en conseguir lo más indicado para su tratamiento. Por ejemplo: "Se debía atar un cuchillo de hierro, mediante un mechón de cabellos, a un espino. El primer día se recitaba en ese lugar Exodo 3:2-3, el segundo día Exodo 3:4, y el tercer día Exodo 3:5. Luego se pronunciaba cierta fórmula mágica y de ese modo se suponía que se conseguía una curación total" (Ibid, 1974: 48. Volumen 3). El Doctor Jesucristo, por su parte, actúo en una forma muy peculiar y procedió de acuerdo a las circunstancias. En esta ocasión, se acercó a ella "y como de paso le coge de la mano y la virtud curativa fluye hacia ella y le da la salud en un momento" (Trilling, 1970: 189. Tomo I). Jesús muestra su agradecimiento a Pedro y a suegra como sus hospedadores: "Comparte esta vida sencilla y Obsequia a un familiar de su discípulo con sus dones caritativos" (Ibid, 1970: 189. Tomo I). Ahora bien, "esta curación fue instantánea y completa, tanto que ella no tuvo debilidad, sino que tenía fuerzas para servir" (Thomson, s.f.: 190) al Doctor Jesucristo y a sus discípulos. Este servicio consistía en: traerles agua para lavar las manos y los pies, y aceite para la cabeza (Lucas 7:44-46); como también, servir la mesa con la suculenta comida, preparada el día antes (Broadus, s.f.: 19). Pedro quedó sumamente impresionado por el hecho que, el Doctor Jesucristo no usara ninguno de los remedios típicos para curar a su suegra. Sin embargo, allí estaba la suegra completamente sana, y no había mejor evidencia para una sanidad perfecta que la que él había presenciado.
- El precio de la sanidad: El Médico Divino no demandó nada; no obstante, aceptó el servicio voluntario de la suegra de Pedro para servirles.
Aplicación Espiritual:
De este incidente de sanidad milagrosa, aprendemos que:
- Debemos aceptar el proceder de Dios, aunque la forma en que lo haga no concuerde con nuestra apreciación.
- Siempre debemos reconocer la obra de Dios en nuestra vida, y permanecer constantes en este sentir. Esto debe impulsarnos a rendirle un servicio incondicional y desinteresado, como una muestra de nuestro profundo agradecimiento a Él.
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas

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