
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas
Sanidad de todo tipo de dolencia por el Doctor Jesucristo.
1. Sanidades en diversos lugares de Palestina.
Y recorrió Jesús toda Galilea, regiones de Judea, al otro lado del Jordán, y de la costa de Tiro y Sidón, todas las ciudades y aldeas enseñando en las sinagogas de ellos, ... y le trajeron todos los que tenían dolencias, los
afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, con espíritus inmundos, lunáticos y paralíticos; ... cojos, ciegos, mudos, mancos.... Y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que le tocaron quedaron sanos. ... de manera que la multitud se maravillaba viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel. En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos.... (Mt. 4:23-24; 9:35; 15:29-31; 19:1; Lc. 6:17; 7:21).
Como Médico Divino, el Doctor Jesucristo sanó toda clase de enfermedad física, en base a la fe de los pacientes en El. En estos casos, los Evangelios consideraron innecesario enumerar y describir, uno por uno, la inmensa vastedad de milagros de sanidad que El ejecutó en masa. Hay muchas señales más que El hizo en presencia de sus discípulos que no han sido incluidos en las Escrituras, "pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre". (Jn. 20:31). Además, las diversas sanidades que Cristo hizo no se llevaron a cabo en un solo día, o en una semana, o en un mes o un año. Estas ocurrieron en el transcurso de los tres años de su ministerio. Probablemente, haya habido días en los que no curó a nadie, por estar ocupado en otros asuntos que El consideró de prioridad. Debe tomarse en cuenta también, que entre un relato y otro, puede existir un período de tiempo corto o largo, según fuere el caso.
Para estos casos, tanto los sinópticos como Juan se refieren, a la infinidad de milagros de sanidad, en términos generales. En la teología juanina, lo que interesa es la glorificación de Cristo Jesús como el Hijo de Dios. Los detalles sobre el enfermo y las circunstancias del acontecimiento milagroso, no son tratados en sus pormenores, excepto cuando el evangelista quiere llamar la atención sobre un propósito implícito. Fueron tantos los sanados, que los evangelistas se refirieron a ellos a grosso modo, clasificándolos como: endemoniados, lunáticos, paralíticos, cojos, ciegos, mudos, sordos, mancos (es decir, un brazo impedido, no es el caso que existiera mano o brazo), de todo tipo de enfermedad y plagas. Debe recordarse que, en la mayoría de los lugares, donde Cristo estuvo durante su ministerio, realizó milagros de sanidad. "En esta demostración de gracia y poder, Mateo ve el cumplimiento de otra profecía mesiánica" (Morrow, 1950: 44).
2. Diversas sanidades en Capernaum.
Después que el Doctor Jesucristo pronunció el Sermón del Monte en "una de las colinas que rodean el llano septentrional de Galilea" (Nelson, 1977: 610), sanó a unos cuantos, que por ahora sólo mencionaremos los casos: sanó a un leproso que se le presentó; cierto sábado después, sanó a un hombre que tenía un espíritu inmundo en la sinagoga, al finalizar el culto; sanó a la suegra de Pedro. La noticia de los primeros milagros de sanidad se extendía como un fuego impetuoso y toda la región sería sacudida. Los enfermos querían ser llevados al hombre poderoso (Hester, 1974: 148). "La gracia y el poder de Dios desbordan en Jesús. A cada uno de ellos les iba imponiendo las manos. La curación se efectúa por la virtud del Espíritu que Jesús poseía" (Stöger, 1970: 147. Tomo I). Entonces, todos los demonios empezaron a atreverse a resistir al poder de Jesús. Se encadenó una lucha entre Jesús y ellos, pero El los vencía victorioso, "pese a todas las intentonas de los poderes diabólicos" (Ibid, 1970: 147. Tomo I). Bastó una sola palabra para despedir a los espíritus malos de las personas enfermas. Jesús no necesitó hacer exorcismos ni prácticas molestas para expulsarlos; bastó su sencilla palabra. (Trilling, 1970: 189. Tomo I). Es evidente que las muchedumbres que acudieron a Jesús, fueron personas que procedían de diversos puntos de Palestina. Gente que paralizó sus trabajos y actividades ordinarias, cerraron sus negocios, invirtieron su dinero en implementos de viaje para enrumbarse hacia el lugar donde el gran Profeta y Maestro. Entre los viajeros habían ricos, pobres, enfermos, religiosos, curiosos, gentiles y judíos que no escatimaron esfuerzos para ser atendido por el Doctor Jesucristo o simplemente para verle. Comentando esto Stöger dice: "Saben que de El dimana poder de curación y de instrucción. Muchos de ellos son curados y reciben la salud al tener contacto con El, porque el Espíritu que lo ha ungido opera en todos los que se reúnen en su derredor" (1970: 174. Tomo I). Para un judío, al ser sanado de una enfermedad o dolencia era sinónimo de ser librado de un azote o castigo de Dios. Se destacan en estos casos, la curación de ciegos, pues estos eran considerados muertos al igual que los leprosos. El Doctor Jesucristo "como Siervo de Dios, quita las enfermedades y la culpa de los hombres; como mensajero de gozo anuncia a los pobres la buena nueva; como Sumo Sacerdote, reconcilia y une con Dios" (Ibid, 1970: 207. Tomo I).
3. Diversas sanidades en Genesaret.
Después que Jesús recibe la noticia de la muerte de Juan el Bautista, a fines del año 28 D.C., ser va con sus discípulos de Capernaum a un lugar solitario para orar y recibir fortaleza espiritual. Se va en una barca, pero la gente y los enfermos lo siguen a pie por la orilla del lago y le salen al encuentro al desembarcar. El Tuvo compasión de ellos: les habló del Reino y fue cuando tuvo lugar el milagro de la alimentación de los cuatro mil. Al atardecer, mandó a sus discípulos a que subieran a la barca, El se quedó despidiendo a la multitud y subió a un monte para orar a solas. Su pesar era tan grande, por la muerte de Juan el Bautista, que dialogó deleitosamente con su Padre, hora tras hora. Como a las tres de la mañana (a la cuarta vigilia), se acordó y fue hacia ellos caminando sobre las aguas del mar. Cuando se les aproximaba, Pedro tuvo la osadía de querer caminar sobre las aguas como Jesús lo hacía. Al amanecer, desembarcaron frente a la llanura de Genesaret y penetraron al lugar. Genesaret era "una pequeña planicie que se extendía unos cuatro kilómetros y medio sobre la costa occidental del mar de Galilea y su extremo norte, alcanzando como tres kilómetros tierra adentro. Era una región sumamente fértil y densamente poblada" (Earle, 1983: 150-151. Tomo 6). De acuerdo con Barclay, Jesús escogió este lugar porque deseaba estar solo, por las siguientes razones: a) Necesitaba descansar y, también, para evitar el peligro de correr la misma suerte que su primo Juan. b) Buscó descanso para su cuerpo y vigor para su alma en lugares apartados. (1973: 107. Volumen 2). Sin Embargo, ahí estaba Jesús, después de una noche fatigosa, agotadísimo físicamente, pero dispuesto a atender las necesidades humanas.
... se acude en masa, se difunde la noticia a todos los pueblos circundantes, se trae a los enfermos y la multitud se apiña en torno a El. ...No le llama la atención que la gente procure tocarle, aunque sea solo el ribete de su vestido. Tampoco le sorprende que crean recibir algo de la corriente de fuerza y de vida por el contacto. También ellos son curados. Su fe puede ser infantil y sencilla.... Esta fe para Jesús no es demasiado ixigua ni falta de iluminación, para que no sea obsequiada con el mismo regalo. (Trilling, 1970: 70. Tomo II).
Marcos nos presenta, en este incidente, al Doctor Jesucristo como un hombre divino del que emanan prodigiosas fuerzas curativas. Jesús aparece como el remediador y médico de los pobres y de los enfermos. Porque su poder procede de Dios mismo y hunde sus raíces en el ministerio de su peculiar filiación divina. (Schnackenburg, 1973: 176. Tomo I).
4. Diversas sanidades en Jerusalén.
Mateo es el único que atestigua sobre las sanidades de ciegos y cojos, por Jesucristo en Jerusalén. Probablemente, hayan ocurrido más sanidades en la ciudad, en otras ocasiones. Sin embargo, esto "revela la profunda preocupación de Dios por los sufrimientos humanos" (Earle, 1983: 197. Tomo 6). Este incidente, apuntado en Mt. 21:14, tuvo lugar en el año 27 D.C. Barclay dice que "Jesús sanó a los ciegos y cojos en el patio del Templo. Estando aún allí, Jesús no echó a todos. Sólo aquellos que tenían una conciencia culpable escaparon ante la ira de Jesús. Quienes le necesitaban se quedaron. Jesús nunca despide con las manos vacías a los necesitados" (1973: 255. Volumen 2). Adam Clarke, comentando este incidente, dice: "Despues de condenar el uso profano del Templo, ahora muestra su propio uso" (1974: 54. Tomo III), sanando a estos pacientes.
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
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