
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas
Sanidad del ciego de nacimiento
El Evangelio de San Juan es el único que relata los hechos, de este caso.
Enfermedad: Ceguera.
Libro de Registro: San Juan 9:1-12.
Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es este el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: él es; y otros: a él se parece. El decía: yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos: Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Vé al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está El? El dijo: no sé.
Lugar y fecha: Jerusalén de Judea, diciembre del año 29 D.C. (Thomson, s.f.: 336).
Identificación: Un ciego de Jerusalén.
Descripción de la Enfermedad:
Hay mucha probabilidad que la enfermedad de este ciego de nacimiento, se debiera a una catarata. La pérdida de la función visual, la había padecido desde su nacimiento. Según la ciencia médica, la catarata consiste en la "opacidad del cristalino por una causa congénita, traumática o tóxica (denitrofenol)" (Goust, 1968: 350). Este distintivo es notorio, ya que se trata de una mancha blanca o gris del cristalino en la pupila. La falta de tratamiento inmediato, deja que el mal avance hasta deteriorar por completo la vista. De acuerdo al relato bíblico, este ciego ya no tenía remedio porque ya era mayor de edad, de acuerdo con la Ley judía.
Circunstancia del Evento:
Este incidente tuvo lugar en el otoño del año 30 D.C., seis meses antes de la curación de Bartimeo. "El lugar fue Jerusalén, a la salida del Templo. El tiempo fue un sábado, el octavo día de la fiesta" (Carroll, s.f.: 89) de los Tabernáculos. Jesús había estado asistiendo al Templo durante la Fiesta de los Tabernáculos, pero no fue sino hasta la mitad de la semana que comenzó a enseñar a las multitudes que asistían a dicha fiesta. (Juan 7:14). El propio sábado por la mañana, tuvo lugar una fuerte controversia con unos grupos religiosos, entre los que habían: fariseos, escribas, saduceos, esenios, herodianos y otros. La escena terminó por ser violenta, al punto que querían apedrear a Jesús, por lo que El optó por salir y escapar del peligro. Horas más tarde, ya con los ánimos tranquilos, Jesús y sus discípulos encontraron a este ciego de nacimiento, a quien probablemente conocían muy bien. Este ciego "había vivido siempre en las tinieblas y jamás había visto ni las bellezas de este universo, ni los rasgos de los que amaba. Además, era indigente y reducido a mendigar su pan" (Bonnet, Schroeder, 1974: 200. Tomo 2). Al verle, los discípulos aprovecharon la oportunidad para teologizar con su Maestro sobre la situación del pobre hombre. Claro, como judíos, ellos "se manejaban con el su- puesto básico que dondequiera que hubiese sufrimiento, existía, de uno u otro modo, el pecado" (Barclay, 1974: 46. Volumen 6). De ahí, su interrogante: "Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?" (v. 2). Por su parte, "Jesús les explicó que la enfermedad no siempre era el resultado directo del pecado" (Breisch, 1977: 167. Libro 1). Les indicó que la ceguera "había sucedido en el curso de la divina providencia, con el fin de ser ahora instrumento para la salvación de su alma, edificación de otros y la gloria de Dios" (Clarke, 1974: 190. Tomo III). El sufrimiento de este hombre lo programó Dios para poner de manifiesto su Omnipotencia. Porque en esta vida, "la aflicción, la pena, el dolor, la frustración, la pérdida servirán para demostrar a otros lo que Dios puede hacer" (Barclay, 1974: 49. Volumen 6). Una vez que les aclaró la situación, Jesús tomó cartas en el asunto y decidió practicar un tratamiento para curar al ciego. Luego de la curación, tuvo lugar algunos incidentes en torno a este evento: una polémica sobre la violación del sábado; el testimonio del sanado; el encuentro del ahora vidente con su "Doctor" en el Templo; el debate de los religiosos sobre la autenticidad del milagro; y, la expulsión del ex-ciego del templo por hablar bien de Jesús.
Ejecución de la Sanidad:
- Fórmula utilizada: "Ve a lavarte en el estanque de Siloé" (v. 7).
- Efectividad de la sanidad: Jesús "escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego" (v. 6). Bussche relata que en la antigüedad se conocía "la saliva como medicamento para los ojos e incluso para otras partes del cuerpo. Parece que su valor curativo aumentaba si se le añadía tierra o arcilla" (1972: 400). Barclay se refiere a varios usos que tenía la saliva:
Constituye una defensa insuperable contra el veneno de las serpientes; protege contra la epilepsia; las erupciones y las manchas de lepra se pueden curar mediante la aplicación de la saliva de alguien que está en ayunas; el carcicoma y la tortícoli se curan con saliva. Se consideraba que la saliva era muy efectiva para impedir el mal de ojo. Persio relata que la tía o la abuela que teme a los dioses y que sabe cómo impedir el mal de ojo, levanta al bebé de la cuna y con el dedo mayor aplica la saliva en la frente y en los labios del niño. El empleo de la saliva era muy común en el mundo antiguo. Hasta hoy, si nos quemamos un dedo nuestro primer instinto es llevarlo a la boca e inclusive en la actualidad son muchos los que creen que se pueden curar las verrugas aplicando la saliva de una persona que está en ayunas. (1974: 51-52. Volumen 6).
Hubo ocasiones, por ejemplo, cuando el Doctor Jesucristo hizo uso de los métodos y costumbres del contexto cultural en que vivió. Tal como en este caso, que hizo lodo y se lo untó en los párpados del ciego, probablemente cubriéndole cada una de las esferas del ojo. Como acto seguido, lo mandó a lavarse en las aguas del estanque de Siloé. Dicho estanque quedaba a una distancia prudencial, que si el ciego no hubiera tenido suficiente fe, el tratamiento inicial no hubiera surtido el efecto esperado. Es interesante notar en este hecho que, el ciego no había solicitado la curación y ni siquiera se había enterado de lo que estaba sucediendo con los discípulos. No obstante, el Médico Divino tuvo compasión de él y lo curó de esta forma. Además de los discípulos, había mucha gente presente en el lugar del suceso. El Evangelio de Juan dice que después de lavarse "regresó viendo" (v. 7). El hombre quedó sano desde aquella hora.
3. El precio de la sanidad: El Doctor Jesucristo no le ordenó hacer nada. No obstante, el ahora vidente, brotó de su corazón una profunda gratitud hacia Dios y fue al Templo para rendir su agradecimiento cargado de promesas a Él.
Aplicación Espiritual:
En esta vida, padecemos de muchos males. Algunos de ellos son curables, otros incurables. Sin embargo, para el justo estas situaciones servirán para la manifestación de la gloria de Dios.
Por esto, consideremos los siguientes aspectos:
- Barclay nos aconseja a tener en cuenta que: a) El hombre que está con Dios, siempre supera toda barrera con la ayuda de Dios. b) Cuando la vida nos asesta un golpe terrible, es cuando podemos mostrar al mundo cómo el cristiano puede vivir y aun morir por Cristo. c) Cristo es el Camino. La ruta de Dios pasa a través de nosotros cuando nos entregamos a ayudar a quienes tienen problemas, dolores, sufrimientos, aflicciones y desesperanzas. El fluye sus bendiciones para otros a través de nosotros. (Ibid, 1974: 49. Volumen 6).
- "Al ver a los que sufren, guardémonos de juicios falsos, juicios injustos" (Bonnet, Schroeder, 1974: 201. Tomo 2).
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas

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