
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas
Sanidad del ciego de Betsaida
El relato de este evento taumatúrgico es presentado solamente por el evangelista Marcos. De acuerdo con los eruditos, Pedro fue la fuente de información que Marcos tuvo a la mano para escribir su Evangelio. (Bonnet, Schroeder, 1974: 329-331. Tomo 1). Pedro era de Betsaida y para él había significado mucho la curación gradual de este ciego. Debió haberlo conocido muy bien, puesto que le impresionó mucho.
Enfermedad: Ceguera.
Libro de Registro: San Marcos 8:22-26.
Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.
Lugar y Fecha:
Betsaida Julias, de Basán, verano del año 29 D.C. (Thomson, s.f.: 309). Betsaida significa: lugar de pesca. Ciudad ubicada a la orilla norte del lago de Galilea, cerca de la desembocadura del Jordán. Ciudad natal de Pedro, Felipe y Andrés. En un lugar desértico cerca de allí, había tenido lugar el milagro de la alimentación de los cinco mil. El tetrarca Felipe reconstruyó esta ciudad y le puso por nombre Julias en honor a Julia, hija del emperador Augusto. (Nelson, 1977: 80-81; Cf. Rand, s,f,: 91).
Identificación: Un ciudadano de Betsaida.
Descripción de la Enfermedad:
La ceguera era, y es todavía, una de las grandes maldiciones del Oriente. Era causada en parte por oftalmías y en parte por el despiadado resplandor del sol. Y era grandemente agraviada por la falta general de conocimiento de higiene y limpieza. Era común ver una persona con costras de materia en los ojos, sobre los cuales persistentemente se detenían las moscas. Muy naturalmente esto difundía la infección, y la ceguera era un azote de Palestina. (Barclay, 1974: 202. Volumen 3).
Circunstancia del Evento:
El Doctor Jesucristo decidió realizar un retiro en las cercanías de Cesarea de Filipos. Tomó consigo a sus doce discípulos y fue al lugar que había escogido para ello. Durante el trayecto, tenían que pasar por Betsaida. No es claro si era sólo para hospedarse durante una noche, o si tenía en mente que- darse unos días en dicha ciudad. Al fin y al cabo, esta era otra de las ciudades que frecuentaba, ya que la casa de sus tres discípulos seguía en propiedad de sus familiares. Este era otro de los lugares donde se sentían como en casa. Mientras estuvo allí, algunos judíos (amigos del ciego) se enteraron de su reciente llegada y no querían desaprovechar la oportunidad, ya que lo habían estado esperando ansiosamente. A como pudieron, buscaron al ciego y lo llevaron inmediatamente al Doctor Jesucristo para que lo curara. Este ciego mendigaba en la ciudad de Betsaida, pero su casa quedaba en otro lugar.
Entre los que suplicaron por la sanidad de este ciego, estaba Pedro más sus dos hermanos (Felipe y Andrés). "Jesús tomó de la mano al ciego, le sacó fuera de la aldea buscando soledad y quietud para su tratamiento" (Sanner, 1983: 344. Tomo 6). Observando esta actitud en Jesús, Bengel exclama: "¡Qué humildad! Él condujo al ciego de la mano fuera de la aldea, haciéndolo Él mismo antes que emplear a otro" (Jamieson, Fausset, Brown, 1973: 108. Tomo II). Ahora bien, ¿Por qué sacó Jesús al ciego fuera de la ciudad y no le curó ahí mismo donde estaba? A esto, responde Barclay: "Si era ciego de nacimiento, al recobrar la vista repentinamente en medio de la multitud, sus ojos recién abiertos hubieran sido abrumados por la visión de centenares de personas y cosas y brillantes colores, de modo que hubiera quedado completamente aturdido" (1974: 202. Volumen 3). El Doctor Jesucristo entendió los temores y esperanzas que acechaban en la mente y corazón de su paciente. Se identificó con sus problemas, dificultades y capacidades emotivas. Por eso, era conveniente estar a solas con él. Por otro lado, "Jesús quería que esta curación no llegase a ser generalmente conocida" (Broadus, s.f.: 79) por las multitudes que habían quedado en Capernaum.
Ejecución de la Sanidad:
- Fórmula utilizada: ninguna específicamente, excepto que después del primer tratamiento, el Médico Divino le preguntó "si veía algo" (v. 23).
- Efectividad de la sanidad: Una vez solos, El y el paciente, procedió el tratamiento. "La razón por la cual Jesús realizó este milagro en dos etapas no es clara en las Escrituras" (Sanner, 1983: 344. Tomo 6). Earle hace la siguiente observación, al respecto: "El hecho de que la sanidad fue llevada a cabo en dos etapas tal vez haya sido para que el hombre viera que su curación no era una obra de magia" (Earle, 1982: 162). Schnackenburg observa que "la curación se realiza mediante la saliva y la imposición de manos sobre los ojos, dos antiguos remedios curativos en popular, y además se va verificando gradualmente. Esto no sólo indica la gravedad del caso, sino también el empeño y esfuerzo del Sanador" (Schnackenburg, 1973: 213. Tomo I). Para Clarke, cuando Jesucristo escupió o le untó saliva en los párpados del ciego, fue para separárselos, pues muchas veces los tenían pegados. Por supuesto, el milagro no consistió en separarle sus párpados. Porque El los frotó con Su saliva para sanarlos. (Clarke, 1974: 94. Tomo III). Al margen de esto, es meritorio recalcar el hecho que cualquier cosa en las manos del Señor, se transforma en medicina. En el caso de este ciego, reflexionemos sobre las siguientes razones que mediaron en su curación progresiva: Primero, en la primera operación le restauró perfectamente los ojos, mientras que en segunda le comunicó la facultad de usarlos. (Jamieson, Fausset, Brown, 1973: 108. Tomo II). Segundo, Sanó imperfectamente al ciego, de acuerdo a su fe imperfecta; por eso, le preguntó si veía algo, "a fin de que, por lo poco que veía aprendiese a creer más perfectamente para ser sanado más perfectamente" (Bonnet, Schroeder, 1974: 395. Tomo 1). Tercero, San Marcos considera esta curación como una prueba más de la gran virtud curativa de Jesús. "Si el ciego recupera la vista de un modo gradual, primero en forma confusa pues ve a los hombres como árboles que andan, después, y tras una nueva imposición de manos, precisando mejor los objetos hasta ver de un modo claro y nítido, los oyentes van viendo el proceso milagroso del ciego que recobra la luz de sus ojos" (Schnackenburg, 1973: 214. Tomo I). En fin, a través de la saliva y de la imposición de manos el "Doctor" Jesucristo deja fluir su poder sanador y sanó completamente al ciego, quien quedó con una vista excelente.
- El precio de la sanidad: Jesús "lo envió a su casa, diciéndole: no entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea" (v. 26). Esto era muy importante para evitar la publicidad del acontecimiento, y también porque era saludable para el hombre mismo. (Jamieson, Fausset, Brown, 1973: 108. Tomo II). Broadus sugiere que "las gentes le hubieran reconocido y constreñido a que le dijese cómo había sido curado" (Broadus, s.f.: 79) y no estaba en condiciones para una confrontación de tal magnitud.
Aplicación Espiritual:
- "La restauración gradual de la vista del hombre simboliza la lentitud de los discípulos para creer" (Earle, 1982: 162) y entender los propósitos implícitos en las obras del Reino de Dios.
- Probablemente, la intención del Evangelista era demostrar con este relato, que los discípulos apenas comenzaban a comprender a Jesús. "De hecho, sólo después del segundo toque del Espíritu Santo el día de Pentecostés, ellos verían todas las cosas con claridad" (Sanner, 1983: 344. Tomo 6).
- Barclay aporta las siguientes aplicaciones al respecto:
- Nadie ve toda la verdad de Dios en forma inmediata.
- Un recién convertido no es un cristiano cabal.
- Afiliarse como miembro de una Iglesia no significa haber llegado ya al final del camino.
- La maturez cristiana, o el crecimiento en la Gracia es aprender más y más sobre el poder infinito y la hermosura de Jesucristo.
- Una conversación repentina es posible, pero es igualmente cierto que uno debiera reconvertirse cada día. (1974: 203. Volumen 3).
MSc. Rony Cuxum Ruiz
Director de Registro
Catedrático
Universidad Evangélica de las Américas

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