

NUESTRO DEBER PARA CON DIOS
Amarás al Señor tu Dios
2. No te harás imagen: no te inclinarás a ellas, ni las honrarás
Éxodo 20:4,5
No debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte e imaginación de hombres.
Los ídolos de las naciones son de plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven; tienen orejas, pero no oyen; tampoco hay aliento en sus bocas. Como ellos, son los que los hacen y todos los que en ellos confían.

Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza. El es temible sobre todos los dioses; porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero Jehová hizo los cielos. Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás.
Dios es espíritu; y es necesario que los que le adoran, le adoren en espíritu y en verdad.

Así que, habiendo recibido un reino que no puede ser sacudido, retengamos la gracia, y mediante ella sirvamos a Dios, agradándole con temor y reverencia. Porque nuestro Dios es fuego consumidor.
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Hechos 17:29, Salmo 135:15-18, Salmo 96:4-5
San Mateo 4:10, San Juan 4:24. Hebreos 12:28,29

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