VALE LA PENA SEGUIR A JESÚS


Encontré a Jesús a la edad de 14 años. Estaba en octavo año cuando mi papá me invitó a acompañarlo a una reunión evangélica. Yo no quería ir porque los que iban a la iglesia evangélica les decìan “panderetas” y además se burlaban de uno, pues en esos años 1967, ser evangélico era sinónimo de locura, se burlaban mucho y éramos muy pocos. Después de esa reunión mi vida nunca más fue igual. Antes quiero contarles que vengo de una familia alcohólica, de muy escasos recursos y con grandes problemas sociales. Tengo cinco hermanos. Cuando yo comencé a ir a la iglesia tenía el sábado que lavar el vestido para poder ir el día domingo al culto. Me acuerdo que mi primer año asistía al Templo B íblico. En ese momento las personas que asistían eran gente acomodada, sin embargo, el cariño y el afecto que me dieron y el trato que recibí me hacían sentir amada. Luego se formó una iglesia cerca de mi casa y entonces yo comencé a asistir. Hay varias cosas que ocurrieron en mi vida en esa epoca de mi adolescencia:
- Me daba vergüenza al principio que supieran que yo era evangélica.
- Cuando estaba en noveno año, perdí Estudios Sociales y entonces le prometí al Señor que si me ayudaba en la convocatoria yo iba a serle fiel. Y por supuesto que pasé a décimo año.
- Cuando yo me consagré a Dios, tenía que luchar con mis anhelos y motivaciones personales, pues igual que ahora le pasa a ustedes quería hacer mi voluntad y no la de Dios, pero saben que es lo hermoso que cuando Dios controla nuestra vida, no importa lo que uno quiere hacer en el camino, Dios va guardándolo. En una ocasión escondidas de mis padres iba a ir con mi compañera del colegio y su hermano a ver una película. Para aquel entonces ir al cine no era permitido. Y también llegaba un joven guapo, que no conocía nada del Señor y nos iba a acompañar. Cuando paso por mi compañera, supuestamente yo iba para estudiar a su casa, ella me dijo que no podìa ir, entonces yo me fui sola para el cine. Pero saben, yo esperaba al joven en la parada del parque de la Merced y é mel estaba esperando en la entrada del cine Capri y por supuesto que el muchacho no me volvió a hablar. Y así en muchas ocasiones yo quise hacer mi voluntad pero ahí estaba Dios para guiarme y mostrarme a través de su Santo Espíritu si estaba en lo correcto o no.
- Tenía en la iglesia a una persona especial. Una hermana que era la que me ayudaba muchas veces con el almuerzo. En mi casa no siempre había suficiente comida, pero yo iba y le ayudaba con algún quehacer y ella me daba de almorzar. Era la que oraba conmigo cuando yo estaba triste, etc.
- Cuando recién me convertí le dije a mis padres que yo quería estudiar para misionera en el Instituto B íblico de Moravia. Ellos, que no eran creyentes me dijeron que no, que era necesario que yo terminara la secundaria. Que si me iba al instituto bíblico terminarìa casándome con un pastor que me llevaría a Guanacaste a pasar necesidad. Entonces yo comencé a orar para que Dios me diera un esposo misionero y lo encontré. El era de Guatemala y vino a estudiar en el año 70 a Costa Rica. El no sabía de mí ni yo de él por supuesto. Pero Dios en su omnisciencia y en sus planes para mi vida todo lo tenía dispuesto. Ni siquiera yo sabía que existía el Seminario Nazareno. Y él tampoco sabía de mi iglesia. Pero para el cumpleaños del pastor el fue a cantar pues es músico y así fue como yo le conocì. Como era muy pobre, cuando terminé la secundaria me fui a trabajar en el Hogar del Niño Feliz en la Y Griega. Pero mi novio me ayudó para que yo pudiera estudiar secretariado. Al año y medio de ser novios nos casamos y nos fuimos a Guatemala, a trabajar en un instituto bíblico. Mi sueño de ser misionera se estaba cumpliendo. Pero saben, Dios es bueno y cuando comienza una obra la termina y la termina en gran manera. Dos años después volvimos a Costa Rica. Estudiè tres años Teología y saqué mi Bachillerato universitario. Tuve dos hijos preciosos. Siempre con limitaciones económicas, pero Dios nunca nos faltò. Dios siempre ha provisto más que abundantemente. Me dediquè a criar a mis niños. Luego Dios me llamó para ser pastor en la Iglesia del Nazareno en San Rafael de Coronado, por ser 6 años. Yo fui el pastor de ese lugar y mi esposo que es profesor de teología, me ayudaba con la música y con asuntos administrativos, Dios me permitió el privilegio de trabajar en ese lugar y ver sus maravillas en la vida de las personas. Luego por razones familiares renuncié a ese pastorado y porque tenía que sacar a mis hijos del Colegio pues no teníamos para pagar la mensualidad, tuve que buscar trabajo tiempo completo. Vine al colegio a pedir que me dieran una prórroga para poder pagar poco a poco la cuenta de la colegiatura. Mi hijo estaba en cuarto grado y mi hija en noveno año. Nada que me atendía el director de esa època y yo pensaba mientras esperaba: què triste ser uno pobre, lo dejan esperando y esperando. Y cuál fue mi sorpresa que salió y me dijo he decidido darle trabajo aquí en el colegio, para que pueda pagar la deuda que tiene y además le voy a dar beca para sus hijos. Los dos hijos se graduaron de este colegio. Y eso no acaba aquí, cuando mi hija se graduó de Psicóloga de la universidad nos dijo que querìa ir a USA a estudiar una maestía. Jóvenes les estoy hablando con mi corazón. De donde nosotros íbamos a tener para que ella lo lograra. Pero déjenme decirles una cosa: VALIO LA PENA CONOCER A JESÚS A LOS 14 AÑOS. TODA MI VIDA ES UN MILAGRO. Le dijimos a nuestra hija: vamos a conseguir el boleto para tu viaje y le damos permiso para que vaya a visitar unos amigos en USA. Y si es la voluntad de Dios, El abrirá las puertas. Dice ella que llegó a ver una universidad y cuando veía ese lugar oró a Dios y le pidió que le ayudara. Fue a hablar con una persona, sin saber que estaba hablando con el director de ese lugar y ella le contó su anhelo de hacer una maestría y también tenía buenas notas de la U. Y esa persona fue la que Dios usó para que ella lograra estudiar su maestría. Cuando mi hijo estaba en 10 año, perdió el año . Y entonces comencé a orar y le dije al Señor: mi hijo es tuyo y es importante que el termine su bachillerato. Mientras él estaba en Educación Física, yo desde mi oficina lo miraba y oraba por él declarando que la bendición que Dios había dado en mi vida desde jovencita era para mí y mi generación y la generación de mis hijos. Y mi hijo se graduó de la Universidad , con muy buenas notas de Diseño Publicitario y es muy brillante en lo que hace. . Porque Dios es fiel. El nunca nos va a dejar. El ha prometido guardar nuestra vida, solo tenemos que confiarnos en sus manos y El se encarga del resto.
CONCLUSION
Tengo una lectura para compartir: I Timoteo 4:12
Evita que te desprecien por ser joven, más bien deben ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida”.
La juventud es un término relativo: la edad de 40 años se consideraba dentro de este contexto como demasiado viejo para ser capitán del ejército pero joven para recibir la investidura de obispo y muy joven para ser primer ministro. Timoteo tenía menos de 40 años, posiblemente 30 años y para ese entonces eso era ser muy joven. Pablo lo exhorta y le dice “no permitas que nadie te menosprecie por ser joven. Más compórtate de manera que te ganes el amor, el respeto y la confianza de tu pueblo. Pablo nos aconseja ser ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
Ser ejemplo significa ser modelo
En palabra: en todo lo que digas en publico o en privado o en conversación es decir en comportamiento.
En amor, ese amor que solo Jesús pone en nuestra vidas, siempre buscando el bien. Nunca seremos mordaces, ni resentidos, ni vengativos, no odiamos, perdonamos, buscamos el bien de los demás.
La fe tiene sentido de fidelidad o lealtad. No importa lo que cueste (la burla o el desprecio de otros). Es desafiar las circunstancias, es verdadera no importa lo que suceda.
La pureza es el acatamiento invencible a las normas de Jesús. Es una vida que se vive siguiendo las normas de Jesús y no las del mundo.
Pongámonos en manos de Dios y vivamos como El quiere y pidamos que nos ayude para ser feliz y el se encargarà de nuestras vidas y el futuro que tendremos será de bendición en todo lo que hagamos.Soltemos nuestra vida en sus manos y confiemos El sabe lo que más nos conviene.
Isabelita

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