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SANADA DE CANCER (II PARTE)

 

 

La gente a menudo me pregunta si luché con el temor.  ¡Oh, como batallé con el temor!  Cuando yo estaba fuerte físicamente, nunca sentí temor, mas cuando estaba débil y enferma, el temor me agobiaba.  Satanás me atormentaba con las palabras del médico: “Sólo tienes unas pocas semanas de vida…unas pocas  semanas de vida…unas pocas semanas de vida.” Usaba el dolor y luego decía: “Vas a morir.  Pide a tu familia  que te entierren con ese vestido bonito.  Te ves bien con él”.  Mas yo reemplazaba esos pensamientos con la Palabra de Dios y decía: “Me saciará con larga vida y me mostrará Su salvación”. (Vea Salmo 91:16)
Luchaba tan duro en medio de la noche.  Era entonces cuando los pensamientos del diablo jugaban en mi mente.  Muchas noches las pasé despierta orando continuamente y reprendiendo al espíritu del temor.  Sentía la fatiga de la batalla, pero seguía insistiendo y peleando.  Para evitar que mi mente se inclinara a lo negativo, daba vueltas caminando, diciendo a cada paso: “Por las heridas de Jesús yo he sido sanada, soy sanada… por las heridas de Jesús, soy sanada” (Vea I Pedro 2:24).  Meditaba en versículos, como: Pues es Dios él que obra en (mí) el querer y el obrar conforme a su beneplácito (Filipenses 2:13)
La Palabra de Dios siempre me animaba y me hacía sentirme mejor, pero el diablo retaba cada paso de fe que yo tomaba.  Fue Dios quien envió esta enfermedad sobre mí? Por supuesto que no. Tanto mi corazón como mi mente sabían que no es la voluntad de Dios que yo o cualquiera de sus hijos estemos enfermos.  Dios no puso el cáncer sobre mí.  Jesús dijo que fue “el ladrón”, Satanás, quien vino a robar mi salud, a matarme y a destruirme.  Jesús dijo:  Yo he venido para que (ustedes) tengan vida, y para que (ustedes) la tengan en abundancia (Juan 10:10).  Note que ese versículo dice: para que tengan vida.  Usted puede escoger.  Usted no tiene que tener vida abundante , mas PUEDE si así lo desea.  Yo lo deseaba, así que lo supliqué a Dios.
Un día tuvimos una visitación especial del Señor en nuestro dormitorio.  Creo ciertamente que un ángel vino a fortalecernos.  Habíamos regresado a casa de un culto en la iglesia y John entró al dormitorio para colgar su abrigo.  Al entrar, notó que su Biblia estaba abierta sobre la cama, donde él la había dejado más temprano ese día.  Al darse vuelta, oyó que alguien daba vuelta a las páginas de su Biblia.  No entraba  brisa ni viento alguno al cuarto de ninguna dirección.  Cuando se acercó, una página estaba sobrenaturalmente doblada en la orilla y en ella le impresionó el Salmo 135:37, que dice: Los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.
Un consejo, no se siente a compadecerse de sí mismo cuando está peleando la batalla por su sanidad.  ¡La lástima nunca gana! Yo vencí la lástima de mí misma hablándole a mi cuerpo y ordenándole que se sometiera a la Palabra de Dios. ¡Y lo hizo!.  La Palabra de Dios salvó mi vida.  Cada día yo leía muchos versículos:  Proverbios 4:20-22 dice: Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones.  No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón: porque son vida a los que las hallan y medicina a todo su cuerpo. Uno de los versículos que yo leía cada día, era Jeremías 30:17: Mas Yo restaurará salud para ti y sanaré tus heridas.  Si usted está creyendo en Dios por algo, cuide las palabras que salen de su boca.  Manténgase confesando la Palabra de Dios, y Dios honrará su Palabra.  Usted debe combatir su enfermedad con la Palabra de Dios y con su fe.  Decida en su mente que usted no quiere morir.  Presente su caso a Dios.  Si en su corazón no ha perdonado a alguien, si hay algo en su vida que no es agradable a Dios, apártese de ello.  Entréguelo a Jesús.  Presente su caso a Dios, echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros (I Pedro 5:7).
En primer lugar, si usted nunca le ha entregado su vida a Jesucristo, necesita ser salvo.  Romanos 10:9-10 dice: Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le resucitó de los muertos, serás salvo.  Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.  Entregue a Jesús el señorío sobre su vida.  Arrepiéntase de sus pecados y confiéselo a Ël como su Señor, su Salvador y su Sanador.  Entonces usted podrá tener confianza para creer que Dios le dará la sanidad completa.


*Dr. Reginald B. Cherry: "Después de estudiar cuidadosamente los reportes médicos de Dodie Osteen le dije a ella y al su esposo que, considerando el tipo de cancer que ella tenía ellos nunca podrán comprender completamente la magnitud de su sanidad".

** Dr. Richar Walker: "Como miembro de la Iglesia Lakewood, conocí a Dodie antes de su enfermedad, durante su enfermedad, y después de su sanidad. Personalmente he sido testigo del poder milgroso de Dios en su vida".

*** Dr. D. L. Moore: "yo revisé todos los reportes médicos de Dodie, y debo decirles que he conociendo a todos los médicos y habiendo visto todos los exámenes y radiografías, hizo un impacto trremendo en mí. Es una cosa leer acerca de los milagros, pero es otra cosa observar uno suceder".

 

 
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