
"SI ME LIBRARAS DEL MAL PARA QUE NO ME DAÑE".
Estudio No. 5
INTRODUCCIÓN:
I Crónicas 4: 9 y 10: "Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo!"
Jabes reconoció que si iba a recibir bendición de Dios, si Dios le iba aabrir más territorio, si la mano de Dios iba a estar sobre su vida, que también el enemigo iba a contraatacar, por lo cual él incluye una última petición, "si me libraras del mal para que no me dañe". El pidió que Dios le librara de la maldad, obviamente esto incluye todos los distintos aspectos o facetas de mal, tanto protección para él y su familia, sobre salud y bienestar, como también protección de la tentación del enemigo, que tan comúnmente trae a nuestra vida para tratar de destruirnos y desviarnos del camino y bendición que Dios tiene planeado para nuestra vida.
Con el éxito de la bendición del territorio ensanchado, de la mano de Dios sobre nuestra vida, sucede algo, nos podemos empezar a confiar. Cuando alguien tiene éxito con las cosas espirituales, o en cualquier aspecto de su vida, comúnmente adquiere un sentir de autosuficiencia, de que él puede contra cualquier situación, aún un orgullo espiritual de
sentir que no va a caer, pero esto es sumamente peligroso, estos son tal vez nuestros momentos más susceptibles, cuando tenemos que reconocer que somos débiles, que seguimos viviendo en la carne y que fácilmente podemos caer y que necesitamos clamar a Dios, para que nos libre del mal que nos hará daño, no solo a nosotros sino también a quienes nos rodean.
Leemos en I Corintios 10:12 y 13 lo siguiente: "Así que, el que piense estar firme, mire que no caiga ". Precisamente esto nos está diciendo que el que piensa que la tentación no le va a llegar a él, porque está firme; que él no pudiera caer porque ama a Dios , ama a su esposa y a su familia, dice la palabra: "Mire que no caiga", es una advertencia, ¡cuidado!, porque todos somos capaces de caer.
Sin embargo, Dios nos da una promesa que nos debe de animar mucho en el siguiente versículo: "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; (Dios no va a permitir que llegue a nuestra vida una tentación imposible de vencer, mas allá de nuestra habilidad como humanos, además nos da la clave) pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" . (I Corintios 10:13)
Es interesante notar que no dice que te dará también juntamente con la tentación la fortaleza para que podáis soportar, sino que te dará la salida. El propósito de Dios no es que nos hagamos fuertes para vencer toda tentación porque el reconoce que somos débiles, más bien el nos llama a huir de la tentación. El provee la salida.
Si tu estuvieras en un auditorio y de repente hay un incendio, ¿qué pensarías de alguien que dijera? -"Yo no me voy, porque yo puedo contra este incendio, a mí no me hace nada"-, dirías: -está loco.- Existen puertas, y hay unas especiales, salidas de emergencia, puestas ahí precisamente para en caso de un incendio, o desastre de alguna índole, entonces huyes por la salida de emergencia. Dios promete proveer para
nosotros la salida de emergencia, pero nos corresponde a nosotros usarla.
Al estar cerca de Dios seremos más sensibles al Espíritu Santo, y reconoceremos en cuanto venga el peligro, como la salida que Dios provee para que podamos vivir en mayor santidad a pesar de enfrentar más tentaciones.
Tal vez algunos pudieran llegar a pensar, si el hacer más cosas para Dios y que El me bendiga, que ensanche mi territorio, que su mano de poder este sobre mí, provoca que el enemigo se fije más en mí, - mejor no me involucro, me mantengo al margen y hago un pacto de paz con el diablo, -yo no me meto contigo, tú no te metes conmigo-, y él contestará -¡claro, por supuesto!-, pero, ¿le vamos a creer al padre de las mentiras ?
Claro que va a seguirnos atacando en otras maneras, él no deja de ser el ladrón que viene para matar, hurtar y destruir, él no deja de ser aquel que anda como león rugiente buscando a quien devorar. El no acercarte mucho a las cosas de Dios, lejos de ayudarte te robará, porque el acercarte a las cosas de Dios te va a dar una nueva sensibilidad y poder en el Espíritu santo para poder realmente huir de la tentación y vencer los ataques del enemigo.
Hay un ejemplo clásico en la Biblia de dos héroes del antiguo testamento, José y David, que reaccionaron muy diferente. Ambos fueron tentados por una mujer.
En el caso de José, fue laatractiva esposa de Potifar. Quien acosaba a José todos los días, se acercaba y le proponía que fueran a la cama juntos; José estaba solo, lejos de su casa donde nadie lo supervisaba. Se pudiera haber sentido traicionado por Dios, por su familia, sin embargo el tomó la decisión de no hacerle caso a esta mujer. El se hacía el desentendido, pero como era esclavo tenía que seguir ahí. Hasta el día que ya la presión era insoportable, cuando esta mujer lo agarró literalmente, él salió corriendo aunque sabía que iba a haber consecuencias. Un esclavo no podía abandonar la casa de su amo, pero a él le interesaba más agradar a Dios que las consecuencias, le interesaba
más lo que pensaba Dios que lo que pensarían los demás. Porque sin duda se iban a burlar de él porque salió corriendo. ¿Cuál fue el resultado a corto plazo? Terrible, él fue echado a lacárcel falsamente acusado de haber atacado a la esposa de Potifar, pero a largo plazo gran bendición sobre su vida, cuando él fue sacado de la cárcel y puesto como el segundo del faraón. Tenemos que ser como José, si se presenta la tentación, huir de ella.
Tristemente el caso de David fue muy diferente, leemos en 2 de Samuel 11; que era en el tiempo que salían los reyes a la guerra, cuando David envió a sus hombres, pero él se quedó en Jerusalén. Leemos en 2 de Samuel 11:2-5: "Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David diciendo: Estoy encinta".
David aquí cometió varios errores que abrieron la puerta para caer en este pecado de adulterio, que desgraciadamente no se quedó ahí, porque luego envió a matar al esposo de Betsabé para cubrir su primer pecado de adulterio. David debió de haber guiado a sus tropas en la guerra, pero en vez de estar en medio de la guerra, en vez de estar activo en las cosas a lo cual Dios le estaba llamando, él se quedó en casa. Ese es el primer peligro en cuanto a la tentación, de modo que los que piensan que al no estar tan activos en las cosas de Dios se van a librar, es todo lo opuesto, el estar metido en las cosas de Dios, el estar en su voluntad caminando cerca de El, seguramente no nos libra de la tentación, pero nos mantiene en alerta, sensibles al Espíritu para reconocer la tentación y ver la salida para huir de ella. David estaba fuera de la voluntad de Dios, estaba de ocioso en el palacio y abrió la puerta, vio a la mujer cuando se estaba bañando, una mujer desnuda, pero se tomó el tiempo de fijarse muy bien en ella y reconocer que era hermosa. Obviamente él tenía la responsabilidad, en el momento que la vio desnuda, de voltear la cara y retirarse de ahí. Pero se quedó viendo, se quedó en la situación de tentación, acto seguido la mandó traer y al saber que era una mujer casada, desperdicio otra oportunidad de huir. El pudo haber ido a la guerra, haberse involucrado en las cosas que Dios quería. Huir en ese momento, pero no, la mandó traer, obviamente él ya
había cruzado el límite de la tentación y cayó en este tremendo pecado.
Es interesante que cuando Jabes hace su oración y dice que "me librares del mal para que no me dañe", en otras versiones dice: "para que no haga daño" tiene ambos sentidos, para que no venga daño ni a la vida de Jabes, ni a la vida de los demás.
Cuando David cometió este pecado trajo daño terrible a su vida, a su familia y obviamente a Urías porque lo mandó matar. En 2 Samuel 12:9,10 David es confrontado con el profeta Nathan y le dice: "¿por qué pues tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer."
Dice que no se apartará jamás de la casa de David la espada, y precisamente David tuvo que vivir muchas consecuencias por este pecado. El bebé que fue concebido en este acto ilícito después muere y esto es un dolor tremendo al corazón de David, además tuvo terribles problemas con sus otros hijos.
Nosotros debemos reconocer que hay grandes consecuencias del pecado, consecuencias para nosotros, consecuencias para nuestra familia y nuestros seres queridos, aparte de ofender a nuestro Dios. Necesitamos huir; como huyendo de un incendio en un edificio. La Biblia dice que no puedes tomar fuego en tus manos y no ser quemado.
Cada uno necesita reconocer el área de tentación en su vida y huir de esa área, tal vez la televisión es un punto de tentación para ti. Si reconoces que al estar viendo salen cosas que te provocan tentación, necesitas dejar de ver esa programación, y cortar con la fuente de tentación. A eso se refería Jesús cuando dijo: si tu ojo te es ocasión de caer sácalo de ti o si tu mano, córtala. Esto no era literal, él estaba diciendo corta drásticamente con la fuente de tentación en tu vida. Existe alguien que cuando te juntas con esa persona siempre la conversación se vuelve pecaminosa, sea de chismes, sea murmuración y crítica, sea de chistes indebidos, cosas incorrectas. Aún si es un buen amigo; habla con la persona claramente y si no hay cambio, aléjate, huye de la tentación.
Hay cierto lugar al cual vas y hay situaciones ahí que provocan tentación, aléjate del lugar, huye, toma medidas fuertes para alejarte de la tentación, ora por protección así como lo hizo Jabes. Jesús dijo a sus discípulos en Mateo 26:41: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil." Jesús aquí nos hace entender, nuestro espíritu a lo mejor está muy dispuesto y anhelando agradar a Dios y vivir en santidad, pero eso no cambia el hecho de que la carne es débil, así que hay que velar, hay que estar atento y también hay que orar.
El autor de la oración de Jabes Bruce Wilkinson cuenta de una ocasión que él había estado ministrando, que había sido un tiempo de mucha bendición y precisamente son estos momentos que a veces nos relajamos, bajamos las defensas y viene el ataque. Sin embargo él si reconoció que esto pudiera suceder, así que dice que al estar yendo al aeropuerto de egreso a casa, él estuvo haciendo la oración de Jabes y especialmente pidiendo protección. Dice que se sube al avión y le toca en el asiento de en medio donde hay un hombre a cada lado. El hombre a su derecha saca una revista pornográfica y la abre a plena vista. Wilkinson gimió, Señor te pedí que me ayudaras, que me alejaras de la tentación, y voltea a la izquierda y el hombre también saca una revista pornográfica.
Entonces cerró los ojos y comenzó a orar, entonces el hombre a la derecha dice una majadería, cierra la revista y la guarda. El autor dice que volteó con él para ver si algo lo había motivado, pero no había ninguna explicación lógica; en eso escucha que el de la izquierda también maldice, cierra su revista y la guarda. No pudo hacer nada más que reírse en ese momento, por la manera que Dios había contestado su oración. No siempre hay respuestas tal vez tan claras, tan marcadas, pero Dios sí escucha nuestro clamor.
Hay muchas promesas de protección. Una de las preferidas es el Salmo 91 que comienza: "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombradel Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré."
Dios nos llama a habitar al abrigo del altísimo, a vivir, a permanecer en intimidad con él; y al estar así, promete que moraremos bajo la sombra, nos habla de la protección del Omnipotente. Dios te quiere proteger a ti y a tu familia, los quiere proteger no solo de tentación si no de todo.
Continúa con otras promesas y el versículo 7 dice: "Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra mas a ti no llegará." Se refiere a enfermedad, accidente y de toda maldad que el enemigo quiera enviar.
Nosotros necesitamos huir de la tentación, necesitamos clamar a Dios así como lo hizo Jabes, y confiar plenamente, declararando las promesas de protección y Dios nos va a cuidar.
Estudio tomado de la página de Fuerza Juvenil.

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