
"Y SI TU MANO ESTUVIERA CONMIGO"
Estudio No. 4
INTRODUCCIÓN:
Cuando Dios nos empieza a bendecir y empieza a ensanchar nuestro territorio algo sucede, de repente nos vamos a encontrar con estas nuevas oportunidades y vamos a decir: ¡Auxilio, que hago aquí, no estoy preparado, no estoy capacitado para realmente aprovechar estas oportunidades, no tengo la preparación o el conocimiento necesario para salir adelante en todo el nuevo territorio que Dios me está dando!
Y por eso es la siguiente parte de la oración, donde Jabes tuvo que clamar "y si tu mano estuviera conmigo". Cuando la Biblia habla de la mano de Dios, comúnmente habla del poder de Dios, El extiende su mano a intervenir en situaciones extendiendo su poder hacia esa situación. Por ejemplo Hechos 11:21 hablando de los creyentes en Antioquia dice: "Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor." Cuando la mano del Señor estuvo con ellos, dio como resultado ese fruto de gente viniendo al conocimiento del Señor Jesucristo. La mano del Señor sobre nuestra vida es sinónimo del poder, o plenitud, o llenura del Espíritu Santo.
Hay un ejemplo muy tremendo de la necesidad y la importancia de tener la mano de Dios: son los discípulos y especialmente Pedro, quien tenía el poder del Espíritu Santo en su vida.
Los discípulos pasaron tres años con Jesús todos los días conviviendo con él, escuchando sus enseñanzas, viendo su vida de oración, sus milagros, su poder; ¡qué increíble instituto bíblico! el mejor de toda la historia, tres años con Jesús; sin embargo, al terminar ese tiempo, después de la muerte y resurrección de Jesús, cuando él iba a ascender a los cielos, increíblemente Jesús les dijo que se quedaran en Jerusalén hasta que viniera sobre ellos el Espíritu Santo.
El no les dijo: ya están listos, tres años conmigo, con toda la instrucción que yo les he dado, ahora sí al ataque, vayan al mundo entero, El dijo: "No se vayan de Jerusalén hasta que venga el Espíritu Santo sobre ustedes, y les llene de poder y, entonces sí podrán ser mis testigos con poder". Fue así que salieron los discípulos y Pedro.
Pedro a pesar de sus tres años con Jesús, muestra el cuadro de un hombre con grandes problemas y deficiencias; Pedro era muy voluble, un día estaba haciendo declaraciones fuertes de compromiso y al otro día estaba fallando; como el más conocido y grande de sus errores: negando a Jesús tres veces, la noche que fue traicionado y arrestado.
Pero después cuando están en Jerusalén, esperando, orando y buscando a Dios, entonces viene el poder del Espíritu Santo sobre ellos, son llenos del Espíritu Santo. Esto sucede en el capítulo 2 de Hechos en la fiesta de Pentecostés.
Pedro, el hombre que unas semanas antes había negado a Jesús con temor y temblor ante una jovencita que lo cuestionaba, ahora con el poder del Espíritu Santo en su vida, se levanta ante una multitud de personas que se han reunido y con denuedo predica el mensaje del evangelio. Poderosamente les presenta la realidad de la muerte y resurrección de Jesucristo. ¡Qué contraste tan increíble! Tres mil personas son añadidas a la iglesia ese día.
En el capítulo 3, Pedro y Juan llenos de este poder, y la unción del Espíritu Santo, en otras palabras: la mano de Dios sobre sus vidas; se encuentran con un cojo que tiene toda la vida frente al templo, pidiendo limosna, entonces oran por él, el cojo es sanado. Luego se genera un escándalo tremendo, pero vemos la diferencia que hizo el poder del Espíritu Santo, pues Pedro y Juan son arrestados, llevados ante el concilio, los amenazan que los van a castigar fuertemente si siguen predicando, y ¿qué sucede? salen con más confianza, con más denuedo que nunca.
Al estar Pedro y Juan ante el concilio, leemos en Hechos 4:13 lo siguiente: "Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús."
¡Qué tremendo testimonio! Ellos sabían que Pedro y Juan eran hombres sin letras, gente común y corriente, sin embargo se maravillaban con el denuedo que ellos hablaban y tuvieron que reconocer que habían estado con Jesús. Todos debemos anhelar que la gente reconozca que hemos estado con Jesús.
En el versículo 29 de Hechos capítulo 4 cuando ya son liberados por el concilio, ellos hacen esta oración: "Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra." No oraron Señor mira sus amenazas, rescátanos, llévanos a otro lugar Señor, no aguantamos la presión, no; ellos dicen: Señor simplemente te pedimos que con más denuedo podamos seguir hablando tu palabra.
Cuando pedimos "ensancha mi territorio" van a venir oportunidades, pero también va a venir oposición, obviamente que no tenemos que decir: "¡Ay Señor, mejor ahí muere!", ¡no!, digamos "Señor dame más denuedo, más unción para que yo pueda enfrentar esto". Como pidieron en el versículo 30: "mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús." Pidieron la mano de Dios, y como resultado hubieron sanidades, señales, prodigios; la mano de Dios produce lo sobrenatural.
31: "Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo. Y hablaban con denuedo la palabra de Dios." ¡qué tremendo! algunos de los mismo hombres que habían estado en el aposento alto en Hechos 2 y fueron llenos del Espíritu Santo en esa hora, ahora en el 4:31, "fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios".
Eso nos muestra que la llenura del Espíritu Santo no es solamente una experiencia para una sola vez en la vida, esto debe ser algo continuo y también como resultado de ser nuevamente lleno del Espíritu Santo hablaban con denuedo la palabra de Dios, esto debe ser uno de los resultados principales de ser llenos del Espíritu Santo, que nos dé el denuedo, la valentía para hablar la Palabra de Dios, ministrar a la gente, compartir nuestra fe con confianza.
Esto no es solamente para los días bíblicos. En una ocasión un hombre de Vino Nuevo por mucho tiempo había estado compartiendo el evangelio con un vecino que realmente nunca quiso hacerle caso; pero un día, cuando su vecino comentó que tenía un dolor muy fuerte y que se iba a tener que internar en el Hospital.
Entonces este hombre le dijo: "me dejarías orar por ti", el vecino viéndolo un poquito extraño contesto: "órale pues", cuando este hombre oró por su vecino, en ese momento fluyó el poder de Dios y el hombre quedó sano, y totalmente sorprendido. Desde ese momento cambió totalmente su actitud hacia el evangelio, se abrió totalmente, empezó a asistir a las reuniones y empezó a pedir que lo llevara a más reuniones, y este vecino empezó a compartir con otros vecinos del poder de Dios.
Tenemos que lanzarnos a orar por las necesidades de las personas, creer que Dios va a obrar, no siempre en una manera tan rápida y tan evidente, a veces hay muchos obstáculos e impedimentos para que Dios pueda tocar a las personas, pero no hace ningún daño orar por ellos, aún si no hay una respuesta obvia en ese momento, ellos van a estar agradecidos por el simple hecho de que nos preocupamos por ellos y estamos dispuestos a orar.
Cuando llegue el momento en que Dios obre, entonces vamos a ver las puertas abrirse y gente empezar a cambiar. ¿Qué más va a empezar a suceder si empezamos a orar conforme a la oración de Jabes y empezamos a pedir que "su mano este sobre mí"? Vamos a empezar a experimentar más y más el poder de Dios en nuestra vida.
Cuando pedimos "ensancha mi territorio", debemos ampliar nuestra visión, ampliar nuestra fe, soñar en grande de tal manera que si no interviene Dios sea imposible nuestro sueño, si no requiere de la intervención de Dios lo que estamos pidiendo, entonces estamos pidiendo algo muy pequeño, estamos pidiendo algo que tú y yo podemos hacer solos, es tiempo de creerle para más y pedirle para más.
Recordemos que los discípulos fueron llenos más de una vez, que el pedir la llenura del Espíritu Santos no es simplemente una vez en la vida. Algunos piensan -ya lo tengo, ya lo recibí-, sí lo recibiste para ese momento, pero necesitamos más y más, así como los discípulos siguieron pidiendo más y recibiendo más.
En Efesios 5:18 dice: "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu." Y cuando dice: "sed llenos", es en el presente continuo, como hemos mencionado en otros casos, en el griego la explicación del presente continuo sería: "antes bien sed continuamente lleno del Espíritu".
El Señor nos quiere llenar, nos quiere embriagar, nos quiere emborrachar del Espíritu Santo, de tal manera que el Espíritu Santo tome control de nuestra vida y nos llene con gozo. En Juan 7:37 leemos: "En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él." Que tremenda promesa, si alguno tiene sed he aquí la clave, el Señor quiere llenarnos con más de su santo Espíritu, pero El llena a los sedientos no a los necesitados, el mundo entero está necesitado de recibir más de Dios, pero no están recibiendo más de Dios, porque no tienen hambre y sed de Dios, y no piden más de El.
El no dice: si alguno tiene necesidad; dice "si alguno tiene sed venga a mi y beba", si tenemos hambre y sed de Dios necesitamos ir a El y pedirle más, y luego dice: "el que cree en mí", con confianza nos acercamos a él y le pedimos más, como dice la escritura de su interior correrán ríos de agua viva y aclara que esto es simbólicamente el fluir del Espíritu Santo.
Acerquémonos a Jesús y pidamos más. El promete llenarnos, no tan sólo para saciar nuestra vida y nuestra necesidad, sino que de nuestro interior correráan ríos de agua viva, esto habla de poder que fluye de nuestra vida para tocar a otros, así que necesitamos pedir la bendición de Dios, pedir que ensanche nuestro territorio, para tocar las vidas de nuestros familiares, nuestro vecinos, compañeros de trabajo, de escuela, del barrio, etc. Debemos creer en el Señor y pedir que su mano esté sobre nuestra vida.
Estudio tomado de la página de Fuerza Juvenil.

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