CUANDO LA VIDA SE TORNA CAOTICA

Cuando la vida se torna caòtica, es fácil perder de vista lo que requiere una atención inmediata y lo que no. Los pequeños obstáculos pueden parecer crisis y los grandes problemas pasar desapercibidos. Las cosas màs importantes nos alienta a hacer una pausa para fijar prioridades. Antes de reaccionar, podemos preguntarnos què es lo màs importante en este momento. Al planificar y, una mañana, podemos considerar cuàl de nuestras necesidades màs silenciosas podrìa merecer nuestra atención. No somos supermujeres, no podemos hacerlo todo. Primero las cosas màs importantes nos ayuda a tomar decisiones pràcticas y a aceptar dichas decisiones. Solo por hoy es un compromiso de dejar de lado el pasado y el futuro y vivir sòlo este dìa. Al encarar sòlo el dìa de hoy, proyectos aparentemente imposibles se tornan factibles. Los conflictos que habrìan ocupado toda nuestra atención pueden afrontarse durante un perìodo de tiempo razonable si reconocemos que tal vez no tengan que resolver por completo enseguida. Y “SÒLO POR HOY”, podemos introducir pequeños cambios en nuestras acciones y actitudes, examinar nuevas posibilidades y correr algunos riesgos mìnimos, todo lo cual puede ayudarnos a avanzar de forma positiva.
Sólo por hoy tratarè de pasar el dìa, sin esperar resolver el problema de toda una vida en un momento. Sòlo durante doce horas puedo proponerme hace algo que me espantarìa si creyera tener que seguir hacièndolo durante toda la vida.(tratar de trabajar con esas personas que no me gustan por ej. seguir como siempre sin preocuparme de lo que piensan o dejen de pensar)
Sólo por hoy serè feliz. Abraham Lincoln dijo: “Casi todo el mundo es tan feliz como se propone, hoy lo pondrè en pràctica.
Sólo por hoy me ajustarè a lo que es, sin tratar de amoldar todo de acuerdo con mis deseos. Tomarè las cosas como vengan y me acoplarè a ellas.
Sólo por hoy no tendrè miedo. Tratarè especialmente de no sentir miedo a disfrutar de lo que es bello, y creer que del mundo he de recibir de acuerdo a lo que espero con la bendición de Dios.
Para la mayorìa de nosotros un enfoque màs pràctico ante nuestros desafìos y temores es enfrentarlos “un dìa a la vez”. No podemos decidir el futuro porque el futuro no està a nuestro alcance hoy. Atormentarse por èl, tratar de manipularlo, adelantarse, tratar de manipularlo, adelantarse al mismo – todas estas actividades simplemente nos roban este momento- No podemos cambiar el futuro, pero aprovechando al màximo este dìa, nos preparamos para poder afrontar lo que nos traiga el mañana. Otra ventaja de vivir un dìa a la vez es que dividimos tareas enormes y agobiantes en pequeños objetivos màs fàciles de alcanzar. Tal vez no podamos solucionar una disputa con un jefe o un ser querido para siempre, pero podemos llegar a un acuerdo por hoy solamente. No podemos hacer lo imposible. Preocuparnos por el hambre de mañana no colocarà alimentos sobre la mesa, solo nos harà olvidar el valor de los alimentos que tenemos hoy. Este dìa nos otorga innumerables oportunidades de experimentar alegrìa pena, y toda una gama de emociones humanas. No habrà llegado acaso el momento de aprovecharlo plenamente? Tenemos el derecho de “vivir” y es por cierto nuestra responsabilidad hacerlo. Este lema nos alienta a realizar esfuerzos especiales para tratarnos bien. Nos recuerda que forjar una vida para nosotros mismos, indepedientemente de lo que hacen o dejan de hacer otros, debe convertirse en la màxima prioridad. Los demàs no son los ùnicos que merecen nuestro respeto. Nosotros tambièn merecemos tratarnos con dignidad. Soltemos las riendas y entreguèmoslas a Dios. Este lema es un antìdoto al deseo que tenemos muchos de controlar lo incontrolable. Cuando ponemos en pràctica este lema, nos salimos del camino. Abandonamos el problema, la necesidad de saber què sucederà y cuando, la obsesión con las decisiones de otra gente, los pensamientos y las preocupaciones que derrochan nuestro tiempo y nuestra energìa porque no podemos resolverlos solos. Y dejamos que Dios se encargue de ellos. Cuando pensamos que ya no hay opciones y que nada funciona como esperamos, cuando no sabemos què hacer o no podemos imaginar què se puede hacer, podemos “soltar las riendas y entregàrselas a Dios”. Cuando la vida funciona sin sobresaltos y probamos nuevas ideas y acciones estimulantes, podemos recordar quièn està a cargo de los resultados. Esto nos permite reemplazar la tensión, la preocupación y el sufrimiento por serenidad y fe. Está bien distenderse y dejar que la vida siga su curso. Podemos estar seguros de que las respuestas, las decisiones, las acciones y los pensamientos que necesitamos llegaràn a nosotros cuando sea el momento porque los hemos colocado en manos de Dios.
Y por ùltimo: Dios concèdeme la serenidad
Para aceptar las cosas que NO puedo cambiar
Valor para cambiar aquellas que puedo
Y sabiduría para reconocer la diferencia
Con frecuencia nuestra fuente mayor de inquietud es el intento continuo de querer cambiar a la gente y los acontecimientos sobre los cuales no tenemos control. Esta oraciòn nos recuerda que no podemos cambiar a las personas. Pero tambièn hay inconta bles situaciones en las que podemos actuar con eficacia para mejorar las circunstancias –cambiando lo que podemos-. Se necesita valor para vernos tal como somos e intentar cambios positivos duraderos. Le pedimos a Dios que nos dè entendimiento para cambiarnos a nosotros mismos con facilidad. La sabiduría de Dios nos permite saber cuando actuar y cuàndo soltar las riendas. Con serenidad, ya no estamos limitados por temores, podemos ser realmente como somos y confiar en que con la ayuda de Dios podemos afrontar cualquier cosa que nos suceda. Reemplazamos el temor y la inseguridad diaria que nos domina por una nueva confianza y un sentimiento profundo de bienestar. La serenidad es el don mas preciado que recibimos porque nos permite saber que nuestra vida està en las manos de Dios y en consecuencia aùn en medio del caos hay esperanza.

 |