Viviendo un Dia a la vez

Autoestima

Codependencia

 
 
 
 
 



 

 

Ir atras en Diosbendice.com, pensamientos y reflexiones


RECORDANDO LAS TRES “C” PARA VIVIR MEJOR

 

 

  1. Somos incapaces ante el problema de...
  2. Podemos confiar nuestra vida al cuidado de Dios
  3. Necesitamos cambiar nuestra actitud y nuestras acciones.

Ninguna situación es tan difícil que no pueda ser mejorada, y que ninguna infelicidad es tan grande como para no poder remediarla.  Cuando se describe nuestra impotencia ante un problema debemos recordar las tres “C”: no lo causamos, no lo curamos, no lo controlamos.
Admitir nuestra incapacidad puede ser difícil, después de todo somos los seres capaces que salvaron la familia, el empleo o el mundo mientras las otras personas en nuestras vidas creaban caos.  Cómo es posible que los responsables, admitamos incapacidad.  Nuestras vidas pueden ser ingobernables porque tratamos de controlar a gente y situaciones en nuestras vidas?  Es necesario aprender a aceptar las cosas que no podemos cambiar (la otra persona)  y a cambiar las cosas que podemos (nosotros).  Es necesario aprender a concentrarnos en nosotros mismos.  Cuando tratamos de controlar a otros, perdemos la capacidad de dirigir nuestras propias vidas. Mis propias  reacciones muchas veces han hecho ingobernable mi vida.  Es importante que asuma la responsabilidad por mí misma, no por la felicidad de otra persona, y no espero que nadie asuma la responsabilidad por mi felicidad.  Sé que ninguna persona puede controlar mis emociones.  Nadie puede hacerme sentir enfadada, triste., feliz o cualquier otra cosa sin que yo le dé permiso para hacerlo.  Mis sentimientos me pertenecen.  Vivía con un  hombre cuyo temperamento explotaba de repente y de forma poco apropiada.  Me inquietaba en especial ir en su auto.  Si el conductor del auto que iba adelante no se movía en cuanto el semáforo cambiaba a verde, mi amigo estallaba. Si otro auto se cruzaba delante del nuestro, ocurría lo mismo.  Al principio estaba segura de que mi amigo se irritaba por cosas que yo hacía o decía o por algo que no había dicho o hecho.  Estaba convencida de que era culpa mía y de que podría solucionar la situación.  Por lo menos podría controlar el nivel de estallido.  Por ello solía enfadarme y señalar sus fallas en el camino como no usar las luces intermitentes al cambiar de carril, luego charlaba de otros asuntos para desviar la atención de lo que había ocurrido.  Pensaba que debía haber algo que pudiera hacer para eliminar los sentimientos de culpa.  Mi mera presencia debía causas sus explosiones de cólera.  Pero me acordé de las tres “C”: no lo causé, no lo puedo controlar, no lo puedo curar.  Al pensar en ello veía que yo no había creado la situación.  Yo no conducía el otro auto, ni había provocado ninguna ira.  Comencé a dar vuelta la cara hacia la ventana del lado del pasajero, repitiendo mentalmente una y  otra vez:  “no lo causé, no lo causé”.  Durante esta repetición el estómago me daba volteretas ya que el rehusar asumir la responsabilidad por el temperamento de mi amigo era algo nuevo para mí.  Experimenté un sentimiento muy incómodo.
Aunque estaba totalmente convencida de que no había provocado este comportamiento inapropiado, aún sentía el deseo abrumador de controlar o curar lo que estaba sucediendo.  Una vez más tuve que permanecer sentada y sentir la incomodidad de soltar las riendas de sus berrinches.  Observé su comportamiento a lo largo de muchas semanas y comprendí que él no estaba preocupado por su comportamiento.  Explotaba y luego actuaba como si nada hubiese pasado.  No parecía darse cuenta de mi comportamiento anterior de intervenir sin demora para suavizar la situación ni de mi nuevo comportamiento basado en el silencio.
Con esta nueva conciencia, comencé a aplicar las tres “C” en muchas cosas.  Algunas veces me resultaba más difícil que otras soportar el cosquilleo en el estómago.  Pero sobreviví aplicando las tres “C” en situaciones nuevas, lo que me dio el valor de examinar relaciones en todos los sectores mi vida.  Empecé a adoptar decisiones conscientes acerca del papel que me correspondía en diversas situaciones.  Finalmente aprendí a decir que los berrinches fuera de lugar me irritaban.  Aprendí que era una buena idea  viajar en autos separados.  

Tomado de: Senderos de Recuperación.  Pág. 4-9

 

Ir atras en Diosbendice.com, pensamientos y reflexiones

 

 

 

 

 
 
 
Inicio | Dialogando con Dios | Publicaciones Cristianas | Articulos de Auto Ayuda | Contáctenos

Todos los derechos reservados, Diosbendice.com® Diseño Cuxum design