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El pensamiento da a luz los sentimientos y marca los comportamientos

 

“Cambia tus pensamientos y cambiarás tu mundo”

Norman Vincent Peale

¿Por qué somos adictos al pensamiento?


Porque estamos  identificados con él, lo que significa que derivamos nuestro sentido de identidad del contenido y de la actividad de nuestra mente. Porque creemos  que si dejamos  de pensar, dejamos  de ser?. A medida que uno crece, va formándose una imagen mental de sí mismo basada en su condicionamiento personal y cultural. Esto es  lo que  llamamos ego. El ego es tu actividad mental y sólo puede funcionar mediante el pensamiento constante. El término ego tiene distinto significado según se trate de una persona u otra, pero cuando lo usamos  aquí nos  referimos al falso yo, creado por una identificación inconsciente con la mente.  Para el ego, el momento presente apenas existe. Sólo considera importantes el pasado y el futuro. Esta inversión total de la verdad explica por qué, la mente es tan disfuncional. Siempre está tratando de mantener el pasado vivo, porque, ¿quién sería sin él? Y se proyecta constantemente hacia el futuro para asegurarse la supervivencia y buscar en él una sensación de liberación o satisfacción. Dices: Algún día, cuando haya ocurrido esto, lo otro, o lo de más allá, estaré bien, en paz, seré feliz.    Tu mente es un instrumento, una herramienta. Está ahí para ser usada en una tarea específica, y cuando completas esa tarea, la dejas descansar. Yo diría que, tal como es, entre el 80 y el 90 por ciento del pensamiento de la mayoría de la gente es inútil y repetitivo y, teniendo en cuenta su naturaleza disfuncional y a menudo negativa, buena parte de él también es dañino. Observa tu mente y te darás cuenta de que esto es verdad. El parloteo mental produce un serio desgaste de tu energía vital.   Mantente presente como observador de tu mente, de tus pensamientos y emociones, así como de tus reacciones a las diversas situaciones. Interésate al menos tanto por tus reacciones como por la situación o persona que te hace reaccionar.
Rompe la vieja estructura de resistencia al momento presente, de negación del presente. Convierte en práctica el hecho de retirar la atención que prestas al pasado y al futuro cuando no sean necesarios. Sal de la dimensión temporal lo más posible en tu vida cotidiana. Si te resulta difícil entrar directamente en el ahora, comienza observando tu habitual tendencia mental a escapar de él. Observarás que el futuro suele imaginarse como mejor o peor que el presente. Si el futuro imaginario es mejor, te da esperanza o expectativas placenteras. Si es peor, crea ansiedad. Ambas son ilusorias.
Se necesita una intensa presencia cuando ciertas situaciones provocan una reacción muy cargada de emoción, como cuando tu auto-imagen se ve amenazada, cuando te topas con un desafío existencial que te da miedo, cuando las cosas van mal o surge un complejo emocional del pasado. En todos estos casos, tiendes a volverte inconsciente. La reacción o la emoción se apodera de ti: te conviertes en ella. Eres el actor que la representa. Te justificas, acusas al otro, atacas, te defiendes... pero no eres tú: es una pauta reactiva, es la mente en su modalidad habitual de supervivencia.
Para el ego, el momento presente apenas existe. Sólo considera importantes el pasado y el futuro. Esta inversión total de la verdad explica por qué, en la modalidad ego, la mente es tan disfuncional. Siempre está tratando de mantener el pasado vivo, porque ¿quién serías sin él? Y se proyecta constantemente hacia el futuro para asegurarse la supervivencia y buscar en él una sensación de liberación o satisfacción. Dice: Algún día, cuando haya ocurrido esto, lo otro o lo de más allá, estaré bien, en paz, seré feliz.

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Incluso cuando parece que el ego está en el presente, no ve el presente: lo percibe equivocadamente porque lo mira con los ojos del pasado. O reduce el presente a ser un medio para un fin, un fin que siempre reside en el futuro proyectado por la mente. Observa tu mente y comprobarás que funciona así. El momento presente contiene la clave de la liberación, pero no puedes encontrar el momento presente mientras te dejes controlar por tus pensamientos. Hay elevarse por encima del pensamiento.
Aprende a usar el tiempo en los aspectos prácticos de tu vida (podemos denominarlo el tiempo del reloj), pero regresa inmediatamente a la conciencia del presente cuando esos asuntos prácticos estén resueltos. Así no habrá una acumulación de tiempo psicológico, que es la identificación con el pasado y la continua proyección compulsiva hacia el futuro.

Si te marcas un objetivo y avanzas hacia él, estás usando el tiempo del reloj. Eres consciente de adonde quieres ir, pero valoras y das la máxima atención al paso que estás dando en este momento. Si te centras excesivamente en el objetivo, quizá porque estás buscando la felicidad, la realización, o completar tu sentido de identidad, dejas de honrar el ahora. Entonces se queda reducido a un simple paso intermedio sin valor intrínseco que te permite acceder al futuro. El tiempo del reloj se convierte en tiempo psicológico. Tu camino de vida deja de ser una aventura y se reduce a una necesidad obsesiva de llegar, de alcanzar, de lograrlo. Dejas de mirar y de oler las flores que están a los lados del camino y dejas de interesarte por la belleza y el milagro de la vida que se desarrolla a tu alrededor cuando no estás presente en el ahora.
¿Estás siempre tratando de llegar a otro lugar distinto de donde estás? ¿Son la mayoría de tus acciones sólo un medio para conseguir un fin? ¿Pospones siempre la satisfacción o la reduces a breves placeres como el sexo, la comida, la bebida, las drogas o las emociones intensas y la excitación? ¿Estás siempre centrado en conseguir, alcanzar y llegar a ser, o, alternativamente, estás siempre buscando una nueva emoción o placer? ¿Crees que si adquieres más cosas te sentirás más realizado, serás lo suficientemente bueno o estarás psicológicamente completo? ¿Esperas que un hombre o una mujer dé sentido a tu vida?
Lo que percibes como futuro es parte intrínseca de tu estado de conciencia ahora. Si tu mente lleva una pesada carga del pasado, experimentarás más de lo mismo. El pasado se perpetúa a sí mismo por la falta de vivir en el ahora. La calidad de tu conciencia en este momento es lo que conforma el futuro, que, por supuesto, sólo puede ser experimentado como el ahora. Y si la calidad de tu conciencia en este momento es lo que determina el futuro, ¿qué determina la calidad de tu conciencia? El grado de presencia que tengas. Por tanto, el único lugar donde puede ocurrir el verdadero cambio y donde puede disolverse el pasado es el ahora. En lugar de hablar de tu «vida» deberías ser más preciso y hablar de tu situación de vida, que está hecha de tiempo psicológico: pasado y futuro. Ciertas cosas del pasado no fueron como deseabas. Aún sigues resistiéndote a lo ocurrido en el pasado, y ahora te estás resistiendo a lo que es. Lo que te hace seguir adelante es la esperanza, pero la esperanza hace que estés enfocado en el futuro, y ese enfoque permanente perpetúa tu negación del ahora y, por tanto, tu infelicidad.Ir atras en Diosbendice.com, pensamientos y reflexiones
Olvídate de tu situación de vida durante un tiempo y presta atención a tu vida de ahora. Tu situación de vida existe en el tiempo. Tu vida es ahora. Tu situación de vida es un asunto mental. Tu vida es real, encuentra la puerta estrecha que conduce a la vida. Se llama el ahora. Reduce el ámbito de tu vida a este momento. Tu situación de vida puede estar llena de problemas, pero averigua si tienes algún problema en este momento. No mañana, ni dentro de diez minutos, sino ahora. ¿Tienes un problema ahora?
Centra tu atención en el ahora y dime qué problema tienes en este momento. No hay ninguna respuesta porque es imposible tener un problema cuando tu atención está plenamente en el ahora. Hay una situación que tiene que ser afrontada o aceptada, eso sí, pero ¿por qué convertirla en un problema?
Inconscientemente, a la mente le encantan los problemas porque te dan cierta identidad. Es algo normal; y es una locura. Tener un problema significa dar vueltas mentalmente a una situación sin tener verdadera intención o posibilidad de hacer algo respecto ahora. Inconscientemente estás haciendo del problema parte de tu identidad. Acabas sintiéndote tan agobiado por tu situación de vida que pierdes la sensación de la vida. O llevas en tu mente la pesada carga de un centenar de cosas que tendrás que hacer en el futuro, en lugar de centrar tu atención en lo único que puedes hacer ahora.
Cuando creas un problema, creas dolor. Basta  con hacer una simple elección, con tomar una simple decisión: pase lo que pase, no generaré más dolor para mí mismo. No me crearé más problemas. Aunque es una elección simple, también es muy radical. No podrás tomar esa decisión a menos que estés realmente muy harto de sufrir y consideres que ya has tenido suficiente. Pero tampoco podrás mantenerla a menos que hayas decidido vivir en el ahora. Si no generas más dolor para ti mismo, tampoco lo generarás para los demás.
Si no hay alegría, fluidez o ligereza en lo que haces, eso no significa necesariamente que tengas que cambiar lo que haces. A veces, simplemente, basta con cambiar la manera de hacerlo. El cómo siempre es más importante que el qué. Trata de conceder mucha más atención a lo que haces que al resultado que esperas obtener. Centra toda tu atención en lo que el momento te ofrezca. Esto implica aceptar plenamente lo que es, porque no puedes conceder toda tu atención a algo y al mismo tiempo resistirte a ello.
En cuanto honras el momento presente, toda infelicidad y esfuerzo se disuelven, y la vida empieza a fluir con alegría y suavidad. Si tus actos surgen de la conciencia del momento presente, cualquier cosa que hagas, hasta la acción más simple, quedará impregnada de calidad, cuidado y amor. No te preocupes por el fruto de tus acciones: mantente atento a la acción misma. El fruto ya vendrá cuando corresponda. Cuando cesa el esfuerzo compulsivo por alejarse del ahora, la alegría de ser fluye en todo lo que haces. En cuanto tu atención se orienta hacia el ahora, sientes quietud y  paz. Ya no dependes del futuro para conseguir la satisfacción o la realización; no buscas en él la salvación. Por tanto, no te apegas a los resultados. Ni el éxito ni el fracaso pueden cambiar el estado de tu ser interno.
Tu sentido de identidad procede del ser, no de tu pasado personal. Y así la necesidad  de convertirte en algo distinto de lo que eres, deja de presionar. En el mundo, en lo relativo a tu situación de vida, puedes hacerte rico, adquirir conocimientos, tener éxito, liberarte de esto o de aquello, pero en tu ser ya eres completo y total ahora. Liberarse del tiempo es liberarse de la necesidad psicológica del pasado para tener una identidad; y del futuro, para hallar la realización.'Nada ocurrió nunca en el pasado; ocurrió en el ahora. Nada ocurrirá nunca en el futuro; ocurrirá en el ahora. El tiempo es un engaño de la mente, nos hace creer que el pasado existe y que el futro también. Siendo que solo existe el Ahora. Podemos hacer uso del pasado y del futuro solo para las cuestiones prácticas de nuestra vida, sin embargo el actuar según el pasado (que ya no es) o según el futuro esperado (que solo es suposición) no nos libera y más aun nos llena de trabas y de preocupaciones
El tiempo es un engaño de la mente, nos hace creer que el pasado existe y que el futuro también. Siendo que solo existe el Ahora. Podemos hacer uso del pasado y del futuro solo para las cuestiones prácticas de nuestra vida, sin embargo el actuar según el pasado (que ya no es) o según el futuro esperado (que solo es suposición) no nos libera y más aún nos llena de trabas y de preocupaciones. En su vida diaria, Ud. puede practicar esto tomando una actividad rutinaria que normalmente es sólo un medio para un fin y préstele su más completa atención, de modo que se convierta en un fin en sí misma. Por ejemplo, cada vez que Ud. suba y baje las escaleras en su casa o en su lugar de trabajo, ponga mucha atención a cada paso, a cada movimiento, incluso a su respiración. Esté totalmente presente. 0 cuando se lave las manos, preste atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con la actividad: el sonido y tacto del agua, el movimiento de sus manos, el aroma del jabón y así sucesivamente. 0 cuando suba a su automóvil, después de cerrar la puerta haga una pausa de unos segundos y observe al flujo de su respiración. Hágase consciente de una sensación de presencia silenciosa pero poderosa.
No son las circunstancias que crean nuestros sentimientos, son nuestros pensamientos ante las circunstancias quienes engendran nuestros sentimientos.  Cambie sus pensamientos si quiere cambiar los sentimientos.  Cuando elige hacerlo, deja de ser una víctima.  A medida que sus pensamientos y sentimientos sean más positivos, lo apoyen y sea más optimista, usted vivirá una vida más libre y feliz.  Se animará a sí mismo.  Escuche lo que se está diciendo en la intimidad de su mente,  Si lo que se dice habitualmente es optimista, cariñoso y de apoyo, ciertamente será una persona feliz y llena de energías.  Una de las formas más rápidas de ponerse ansioso es preocuparse por el futuro.  Las frases de auto conversación del futuro, muchas veces comienzan así: que si…; si no puedo con…; me tengo que…  Escuche sin juzgar lo que está pensando.  Si éstos no lo están llevando hacia una vida sana y a sentimientos positivos, cambie de pensamiento.  Romper su hábito es difícil y los pensamientos insanos son los más obstinados de todos los que hemos construido durante nuestra vida.  Necesitamos tener fe: lo que hemos hecho podemos deshacerlo pacientemente.    Evitemos el error de castigarnos por pensamientos negativos.  Si se pesca en medio de alguna conversación destructiva en particular y se riñe así: allí voy otra vez.  Qué terrible!  Por qué no puedo parar esto? Sólo comenzará con una nueva línea de pensamientos negativos y de autocrítica.  Necesita cambiar su pensamiento negativo por pensamiento positivo.  Las afirmaciones son semillas de flores que plantamos en nuestro subconsciente.  Tienen el gran poder de ayudarnos a construir una vida feliz, auténtica y libre de temor.  Las afirmaciones conscientes son una forma efectiva de reprogramar las auto conversaciones negativas, suposiciones ocultas y actitudes escondidas.
No solo nos convertimos en lo que pensamos; también en lo que imaginamos y sentimos. Si usted afirma que vale la pena, mírese al espejo y dígase cuánto vale y cuánto se ama.  Si recibe una nota o tarjeta de aprecio, llévesela consigo y mírela de vez en cuando. Estos son sólo dos ejemplos sencillos de comenzar a cambiar nuestros pensamientos.
La mente es un recinto sagrado en el cual nada que le haga daño podrá entrar sin su permiso.  (Arnold Bennett).  Usted está a cargo de lo que entra en su mente.  Cuando las preocupaciones le atormenten, póngalas en lo la lista de las preocupaciones de las 2:00 a.m.  Y si usted duerme muy bien, raramente llegará a leer esa lista.  Lea solamente cosas que nutran su espíritu y eleven sus pensamientos.  Esté con gente positiva, optimista y feliz.  Busque la forma de protegerse de cosas negativas.  No se someta a televisión o películas negativas.  
Cuanto más te enfoques  en el pasado y futuro más pierdes el ahora, lo más precioso que hay. ¿Por qué es lo más precioso? Porque es lo único que hay, es todo lo que hay. El eterno presente es el espacio dentro del que se despliega tu vida, el único factor que permanece constante. La vida es ahora. No ha habido nunca un momento en que tu vida no fuera ahora, ni lo habrá jamás.

Pensamientos  tomados de:  El coraje de ser tú misma, Sue Patton
                                              Meditaciones diarias, Melody Beattie
                                              El poder del ahora, Eckhart Tolle

 

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