
El Resentimiento
Disgusto o sentimiento que se experimenta por algo.
Acción de resentirse. Resentirse es empezar a sentirse una cosa.
Empezar a sentir las malas consecuencias de una cosa
Enojarse o enfadarse por una cosa o por la conducta de una persona.
Sinónimo de animadversión, enemistad, hostilidad, malevolencia, odio, rencor
Tomado del diccionario: Pequeño Larousse ilustrado
Unicamente si me ofendo por lo que hacen otros, me afligirá el resentimiento. El gran peligro de admitir el resentimiento consiste en que a menudo nos conduce a la venganza. No sentimos justificados cuando nos tomamos el desquite y pagamos con la misma moneda a los que nos han ofendido.
Pero, cómo podría yo castigar con justicia a alguien por lo que me ha hecho, cuando no puede comprender sus intenciones ni motivos? Tal vez el daño causado no era intencional; probablemente somos demasiado quisquillosos, o bien, como en el caso del alcohólico, la mayoría de nosotros hemos sufrido a causa de la falta de bondad de otros. Nadie me ha dado el derecho a castigar a otra persona, por ningún motivo; nuestro Poder Superior se ha reservado ese derecho: Mía es la venganza, dice el Señor”. Por lo tanto cualquier intento que yo realice, para desquitarme por una ofensa recibida, sólo me acarrearà infelicidad.
Cuando nos sentimos frustrados en nuestros deseos de castigar a las personas con las cuales estamos enojados, podemos desquitarnos con víctimas inocentes, algunas veces nuestros propios hijos, esas vidas jóvenes que Dios nos ha confiado. No cabe duda de que tenemos una obligación –una obligación de amor- de evitar que se agrande el daño emocional que el padre alcohólico puede estar ya produciéndoles a ellos.
Hay muchas buenas razones para que yo deje de dar cabida a resentidos pensamientos, que pueden convertirse en ataques contra otros seres humanos. Otra buena razón para detener mi enojo antes de que yo ya no pueda controlarlo, es prevenir las cicatrices emocionales que puede dejar en mí.
Es muy raro encontrar a una persona que no se ofenda cuando lo han herido. Hasta nos enfadamos a causa de nuestro destino, nuestra mala suerte o lo ardua de la vida.
Ningún esfuerzo por autodisciplinarnos puede curarnos del resentimiento. Algunas veces parece que cuanto más luchamos contra el, tanto más se afirma en nosotros, y aparece como una enfermedad mental que desorganiza nuestras emociones.
El resentimiento envenena la mayor parte de las horas del día. Podía alimentar el fuego del resentimiento por días o años justificando continuamente el motivo de mi malestar.
Un miembro antiguo de Al-Anón dice: “Una expectativa es un resentimiento premeditado”. Para mí quiere decir que cuando tengo un resentimiento puedo encontrar su fuente en mis expectativas.
He aquí un ejemplo: tengo un hermano que no presta tanta atención a la puntualidad como yo. Cuando arreglamos una salida juntos que entraña reunirse a una hora determinada, estoy contribuyendo a crear condiciones que fomentan un resentimiento en mí. Por otro lado cuando arreglo una cita con mi hermano sin ninguna expectativa de puntualidad, no surgen resentimientos.
Tengo el derecho a decidir mis propias pautas de conducta pero no tengo el derecho o la facultad de imponer dichas pautas a otros.
Qué hacer con el resentimiento?
Es destructivo y ardientemente deseamos liberarnos de él. Cómo podemos conseguirlo? Primero, pensando en nuestro bien, Perjudica nuestro resentimiento a la persona que lo provoca? Nos perjudicamos nosotros mismos?
Segundo, luego debemos reflexionar en que esta emoción perjudicial surge porque no comprendemos su causa. Disequémosla y descubramos que hay en nosotros que nos hace reaccionar de la forma que lo hacemos. Mi nuevo estilo de vida conseguido con ayuda de Al-Anón no tiene cabida para el resentimiento. No lucharé contra él con inflexible determinación; antes, lo desecharé de forma racional, analizando calmadamente las causas que lo provocan.
Tercero, si realmente no quiero que se me hiera, y si estoy seguro de que la autocompasión no me da cierta secreta satisfacción, tomaré las medidas necesarias para librar mi mente de emociones y pensamientos dolorosos. La mejor forma de hacer esto no es tratando de ejercitar resueltamente mi fuerza de voluntad, sino reemplazando las ideas hirientes con pensamientos de amor y gratitud.
Un miembro de Al-Anon escribió: El mejor antídoto contra el resentimiento es la práctica continua de la gratitud.
“La gratitud cambia mi actitud”
Comencé a escribir un libro sobre la gratitud y abundancia hace muchos años, cuando leí la sugerencia de enumerar 25 cosas por las que estaba agradecida. En ese momento pensaba que tal vez pudiera mencionar dos o tres. Al final obtuve un cuaderno valioso que llamé mi diario de gratitud/abundancia. Comencé a hacer una lista en él y a enumerar las cosas de la vida que daba por sentado. La lista incluía casa, auto, empleo, buena salud, dinero en el banco, vestimenta, alimentos, etc. Incluí casi 500 cosas en la lista.
Algo cambió en mi interior. Empecé a buscar las cosas positivas de la vida y a sentir gratitud por ser tan privilegiada. La gratitud me ayudó a superar la muerte de mis padres, la pérdida de mi fantasía acerca del matrimonio no-alcohólico perfecto, la pérdida de mis preciosos perros y en toda mi vida en general. Podría seguir y seguir hablando de cómo la gratitud me ha ayudado. Me encanta el dicho: cuando me levanto por la mañana y estoy sobre la tierra, entonces sé que será un buen día. Es bastante básico para mí y resume mi actitud de gratitud.
Qué hago si una espina o una astilla se me introduce en la mano? La saco lo más pronto posible, Seguramente no la dejaré allí, doliéndome hasta que se infecte la herida y la infección me invada todo el cuerpo.
Sin embargo, qué hago con las espinas de resentimiento y odio cuando invaden mis pensamientos? Las dejo allí y permito que crezcan mientras aumentan mis sufrimientos?
Es verdad que el resentimiento y el odio son más difíciles de sacar de nuestros pensamientos que extraer una espina de un dedo; pero tanto depende de ello, que trataré de hacer cuanto pueda para eliminarlos antes de que pueda esparcirse su veneno.
EL PERDON
Cada vez que trato de apretar el lazo del resentimiento alrededor del cuello de alguien estoy solamente ahogándome a mí mismo. Hoy, en cambio, practicaré el perdón. La forma más afectuosa de desprendimiento emocional ha sido el perdón. En vez de considerar el perdón como un borrador para limpiar las pizarras de otros o un mazo para dictar el veredicto de “inocente”, pienso que el perdón es un par de tijeras que puedo usar para cortar los hilos del resentimiento que me unen a problemas o a heridas pasadas. Al cortar con el resentimiento, me libero. Perdonar puede ser sólo un cambio de actitud.
Historia: Llegué a Al-Anón lleno de amargura hacia la alcohólica en mi vida. Cuando me di cuenta de que la amargura me hería más que a nadie, comencé a buscar otra manera de encarar mi situación.
Con el tiempo entendí que mi amada alcohólica podía ser la mensajera que utilizaba Dios para hacerme ver que yo necesitaba ayuda. No es justo encadenarle a ella todo el crédito o la culpa por el tiempo que me llevó a entender ese mensaje. Decidì tolerar muchas actitudes inaceptables porque no estaba dispuesto a admitir que yo necesitaba ayuda. Hice todo lo que pude con los instrumentos y con el conocimiento que tenìa a mano, y creo que ella hizo lo mismo. Al final comprendí el mensaje. Logré llegar a los recintos de Al-Anón y mi vida cambió milagrosamente. No niego que se dijeron e hicieron muchas cosas hirientes a lo largo del camino, pero me niego a seguir cargando el peso de esa amargura. En su lugar, estoy agradecido por lo que he aprendido.
Historia: cuando era niña llegó un alcohólico a mi vida. No recuerdo mucho sobre mis primeros días pero con el paso de los años vi los efectos reales del alcoholismo. Hace cinco o seis años, papa fue a la cárcel por maltratar a mamá y a mi hermana. Desde ese momento, pensé que las cosas nunca mejorarían. Sentía resentimiento contra mi madre por haber aceptado a papá de nuevo. Luego mamá me obligó a ir a Alateen y allí fue cuando mi vida mejoró unos tres años después de que mi padre dejara la prisión, mis padres se casaron. Debido a Alateen, pude perdonarlos y vivir una vida feliz con ellos como familia.
ORAR O REZAR
Una y otra vez en reuniones de Al-Anón a lo largo de los años escuché la sugerencia de rezar por aquellos que me agraviaron. Mis primeros intentos de seguir esta sugerencia no me hicieron mucho bien. Más tarde, sin embargo, se convirtió en uno de los instrumentos más eficaces de mi recuperación.
Cuál fue la diferencia? Dejé de rezar para que otras personas cambiaran. Solía decir: “Por favor, Dios, que no me hieran más!, o “Demuéstrales que tengo razón” , o “Hazles alcanzar la sobriedad, rápidamente. “Hoy , me concentro en lo que puedo cambiar. Pido una forma nueva de pensar acerca de la situación.
Tengo presente lo que me preocupa cuando repito la Oración de la Serenidad. ¿Qué es lo que necesito aceptar o cambiar? Rezo para obtener la sabiduría y reconocer la diferencia y la serenidad y el valor para complementar lo que aprendo. Finalmente, rezo para que la persona en cuestión adquiera la serenidad, el amor y la alegría que pido para mí mismo.
APLICO EL SEXTO Y SETIMO PASOS porque, a mi entender, sólo con la ayuda de mi Poder Superior puedo liberarme del resentimiento. Quiero estar totalmente preparado para que mi Poder Superior lo elimine y humildemente le pido Su ayuda. Cuando abrigo resentimientos, sólo puedo pedir ayuda y paz mental. Recordaré que esta ayudará llegará en el momento en que Dios así lo disponga. Por ello estaré tranquilo, seré paciente y esperaré.
Conclusión
Ya no permitiré que viejos resentimientos me sigan arrastrando al fondo. Hoy estoy construyendo una vida mejor y más llena de amor.
Cuando alguien o algo me perturban he de ver el incidente en relación con el resto de mi vida, especialmente de la parte buena de la misma, por lo que yo debería estar agradecido. Una visión más amplia de mis circunstancias me capacitará para tratar de superar todas las dificultades, grandes y pequeñas.
Me niego a permitir que mi serenidad perezca ahogada en acontecimientos sin importancia. No me sentiré molesto por lo que otros hagan, tanto si su intención es herirme como si no lo es. No perturbaré mis pensamientos con resentimientos; ello no sólo no me aprovecharía, sino que me perjudicaría.
El resentimiento me envenenaba la mayor parte de las horas del día antes de descubrir a Al-Anón. Podía alimentar el fuego del resentimiento por días o años justificando continuamente el motivo de mi malestar. Hoy, aunque reconocer mis sentimientos es importante, no necesito ensayar y volver a ensayas mis quejas. No es necesario examinar cómo me han lastimado, asignar culpa o determinar los daños causados. Al fin y al cabo, puede que no solucione el problema con la persona en cuestión, aunque si así sucediera, sería muy placentero. Simplemente, quiero deshacerme del resentimiento porque me impide sentir alegría. Trato de canalizar mi energía a una actividad positiva.
Cuando me encuentro consumido por sentimientos negativos a causa del comportamiento de otra persona, veo que he perdido la perspectiva. No tengo por qué tolerar lo que considero inaceptable pero revolcarme en la negatividad no alterará la situación. Si hay algo que pueda hacer, soy libre de hacerlo. Cuando me sienta incapaz de cambiar una situación, la pondré en manos de mi Poder Superior. Al soltar verdaderamente las riendas me desprendo y perdono.
Cuando mis pensamientos están llenos de amargura, temor, autocompasión y venganza, hay poco sitio para el amor o para la voz suave dentro de mí que me guía. Estoy dispuesto a quererme lo suficiente como para admitir que los resentimientos me cohíben y así poder librarme de ellos.
Los resentimientos señalan los lugares en donde me siento una víctima. Quiero librarme de ellos porque se llevan una buena parte de mi autoestima. Me amaré a mí mismo lo suficiente como para liberarme de la prisión de los resentimientos.
FRASES SOBRE RESENTIMIENTO
Trabaja, no como quien se siente menoscabado, ni tampoco como quien es objeto de lástima o de admiración.Oriéntate hacia una sola cosa, muévete hacia ella
y examínate a toda hora.
Marco Aurelio: Meditaciones
En la naturaleza no hay recompensas ni castigos: hay consecuencias.
Robert G. Ingersoll
Nada consume más completamente a un hombre que la pasión del
resentimiento.
Federico Nietzche
No tienes ni la mitad del poder para hacerme daño, del que yo tengo para ser
herido.
William Shakespeare: Otelo
Por qué aceptamos cosas que nos perturban cuando podríamos hacer algo
para alejarlas? Valor para cambiar
Me he aceptado a mí mismo como soy y estoy empezando a aceptar cada día a las demás personas como son. Ahora tengo menos resentimientos.
Viviendo con un alcohólico sobrio.
“Perdonar no es olvidar, es liberar el dolor”
Mary McLeod Bethune
“Ningún hombre puede pensar con claridad cuando tiene los puños apretados”.
George Jean Nathan
“Una parte de mí desea aferrarse a los viejos resentimientos,
sin embargo sé que cuando más perdono, mejor funciona mi vida”.
...In All Our Affairs
“La vida vivida verdaderamente es un asunto arriesgado; si se erigen muchas barreras contra el riesgo, se termina dejando fuera la vida misma”.
Kenneth S. Davis
Si queremos terminar con el círculo vicioso de la infelicidad, debemos aprender nuevas formas de vivir, y de relacionarnos unos con otros”.
¿Cómo puedo ayudar a mis hijos?
Material tomado de: Valor para cambiar y Un día a la vez, Alanon.

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