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Codependencia

 
 
 
 
 



 

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TESTIMONIO PERSONAL SOBRE LA CODEPENDENCIA

Me he preguntado cuál era el verdadero sentido en mi vida... lo clásico "¿Por qué razón estoy en este  mundo?¿Cual es mi propósito?" Nunca obtuve una respuesta... hasta finales del 2000.
Desde que recuerdo, antes de aprender a hablar, no pude evitar los gritos de mis padres peleándose -aunque estuviera en la calle, también los oía. Nunca he visto ningún signo de afecto, caricias o besos entre ellos, y pocos hacia nosotros. 
Vivíamos en un pueblo pequeño y a principios de los 70 nos mudamos a una ciudad donde mi padre había encontrado trabajo. Recuerdo una noche, entre una más de las cotidianas peleas, en la que mi padre amenazó y se fue de casa -aunque por una hora, recuerdo. Yo tendría 4 años, y todavía me estremece aquella sensación de romper a llorar y escuchar a mi madre gritando.
Mis padres, Dios los bendiga!, se criaron en familias humildes y trabajaban la tierra. Sus padres eran muy severos, y a ellos también les faltó el cariño en su infancia. No les culpo de nada, al contrario les quiero y les agradezco todo lo que han hecho por mi y por mi hermano...sólo son otras víctimas, como yo, de una familia disfuncional: son codependientes.
En mi infancia no habían fiestas de cumpleaños, ni regalos por Navidad, ni abrazos, ni cariño...para conseguir algún juguete tenía que llorar mucho o jugar con los de mis amigos, me parecía injusto. También me parecía injusto tener una madre sobreprotectora que no me permitía salir de excursión con el colegio, o ir al cine a ver Grease y comprarme la cazadora negra de John Travolta, o darme dinero para golosinas. Ella hacía todo lo posible por mantener la seguridad económica de la familia, pobrecita, ella tampoco tuvo juguetes de pequeña. Ni amor de mayor. Tampoco la dejaron desarrollar su independencia emocional, al igual que le ocurrió a mi padre. 
Mi padre nunca bebía, simplemente tenía "un poco de mal genio", bueno y honesto pero "ausente". Pero lo mejor de mi infancia era la hora de comer: con suerte, si mi padre no acertaba a tirar los platos contra la pared, mi madre me obligaba a comer hasta el punto de estar comiendo y llorando a la vez. Ella pasó hambre de niña, quería lo mejor para nosotros. 
En mi casa no había lugar para la comunicación, la diversión, el amor... todo era una crisis o un numerito neurótico. Mi padre sigue sin aprobar lo que hago con mi vida, menos mal que nunca le he hecho caso: él estaba tomando decisiones por mi.
Ya son muy mayores como para explicarles lo que es la Codependencia. Sólo sé que les quiero mucho, y no puedo reprocharles nada. Ellos son también codependientes.
Y aquí estoy yo! Desde los 18 años en que me convertí en una postmoderna rebelde en los 80 hasta los 33 de asalariada...no he logrado tener una relación afectiva en condiciones -siempre me he topado inconscientemente con gente difícil, mentirosa, autoritaria o compulsiva. He derrochado mucho dinero en gastos innecesarios, he acudido a psiquiatras y psicólogos para que me quitaran esa tristeza y ese vacío interior, pero no lo consiguieron con su química. He llorado mucho y no he logrado ver el propósito de mi existencia...

Hace poco, llegó a mis manos    el libro "Libérate de la   Codependencia" de Melody Beattie. Se publicó en España en 1998, ¡qué pena que no hubiera sido antes!- Desde la primera página me sentí tan identificada con lo que los codependientes sentían y contaban: su infancia, sus familias, sus relaciones, ... Miles de detalles que me hacían llorar de rabia... y alegría a la vez. Porque por fin sabía lo que me roía en mi corazón. 

 


Luego, tras la lectura de este libro lloré, aprendí lo que no me había enseñado ni en la escuela o universidad: la vida y el porqué del comportamiento de las personas y seres queridos. Aprendí que estaba cometiendo el mismo error una y otra vez... me estaba autodestruyendo atendiendo relaciones que eran un  fracaso anunciado desde el principio. Lloré aceptando a la niña y a la adolescente que llevo en mi interior. Aprendí a perdonar y querer a mi niña-adolescente interior como no habían hecho antes sus padres y "amigos", compañeros y amantes. Me di cuenta de las trampas vitales en las que -sin  saberlo, estaba cayendo una y otra vez y que me conducían a una "muerte en vida". Aprendí a perdonar a mis padres, a mis amantes y demás personas que pensaba equivocadamente que me hacían daño. Me di cuenta que la vida y el amor es una 'elección'. Yo soy la responsable de elegir lo que deseo y necesito. Y evitar lo que me hace daño. Mi auto estima se disparó. ¡Así de simple!
Reí de alegría...por fin me liberaba de todo mi pasado, me perdonaba de todos mis errores y sentía la vida como es: una experiencia única por descubrir desde otra perspectiva: con aceptación, perdón y... con mucho amor.
También he encontrado el propósito de mi existencia: aprender a cuidar de mí misma, encontrar una espiritualidad, amar sin esperar nada, y de ayudar a todos vosotros que te sientes como yo me he sentido. Sí hay una solución y fácil, algo que no nos enseñaron de pequeños, y que estamos a tiempo de cambiar: aprender a cuidarnos de nosotros mismos.


Anónimo
 

 
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